domingo, 24 de febrero de 2008

Mientras leía tu carta...

Mientras leía tu carta no pude más que ir hasta allá, hasta el boulevard de eucaliptus. Tantas veces pensé en intentar explicarlo, en tratar de compartirlo... No es lo mismo.

Mientras leía tu carta me vi parado ahí, con la brisa fuerte jugueteando con mi flequillo, la mirada perdida en la simetría impresionista... o imperfecta, de esa hilera de árboles que enmarcan la tranquera. Negra... La tranquera negra. Inexplicable.

sábado, 23 de febrero de 2008

Una visita inesperada

"No hay casualidades, el hecho es que no me disgustó cuando me mandaron el mail pasando la reunión en lo de Repetto en Tandil de las 12.30 hs a las 15.30 hs porque me daba la oportunidad de pasar a visitarte por Las Cruces. Sabía que había pocas posibilidades, pero me sobraban como dos horas como para no probar suerte.


sábado, 9 de febrero de 2008

Sueño 7 de febrero de 2008

Eran como estrellas agrandadas, como enormes luciérnagas que sobrevolaban la negra noche marina a la altura de nuestras cabezas. No había cielo, más bien parecía su impronta, la carencia de un noble firmamento nocturno. Negro absoluto. Cada foco era una antorcha sostenida oblicuamente en una balsa de troncos con una casita encima, una típica casita de Mark Twain, pero robusta y sólida, de troncos también. Las teas no tenían llamas, sino que eran luces incandescentes, potentes, que desparramaban un aurea de luz de un metro de diámetro, más o menos. Estaban tomadas desde el pie de la casita, a cuarenta centímetros al costado de la puerta. El sonido del mar, sus olas, se desenvolvían con la naturalidad del mar adentro. Estaríamos en el medio de un océano inmenso, tranquilo como puede estar tanta cantidad de agua. Las olas eran serenas, majestuosas. Grandes.