sábado, 23 de febrero de 2008

Una visita inesperada

"No hay casualidades, el hecho es que no me disgustó cuando me mandaron el mail pasando la reunión en lo de Repetto en Tandil de las 12.30 hs a las 15.30 hs porque me daba la oportunidad de pasar a visitarte por Las Cruces. Sabía que había pocas posibilidades, pero me sobraban como dos horas como para no probar suerte.



Cuando me detuve frente a la tranquera y vi el candado supe que no ibas a estar, pero llegado allí no iba tampoco a dejar de pasar. Busqué muy poco entre los arbustos el escondite posible de una llave que tal vez no existiera por lo que casi de inmediato me decidí a escalar la tranquera, cerré el auto desde arriba y me encaminé por el montecito de eucaliptos que aplaudían con el viento mi retorno.

La tranquera de la casa fue cosa fácil, el gancho me dejó entrar y me detuve a mirar lo que recordaba tan prolijo y era tan distinto ahora.

Me encaminé despacio, como si no quisiera llegar tan de repente. Pasé por el patiecito en el que la leña apilada le había ganado a la pared y giré hacia el frente. Pude ver las dos mesas y las sillas blancas donde te debías de sentar, el espacio para el fuego, el silencio y mas allá el campo. No reparé en nada mas porque me distraje aplaudiendo para verificar lo que ya sabía de tu ausencia, pero así deben ser las formas para el que llega sin aviso. Tal vez fue por eso que no lo vi de entrada, pero estoy seguro de que ya estaba allí, sentado en el banco verde de madera que está separado a un metro de la pared para que el goteo del alero no le caiga en la cabeza.

Palpé la puerta y la forcé para estar seguro de que estaba con llave, busque sin fe el posible escondite de la misma y abandoné de nuevo, sin querer perder mas el tiempo en tontas quimeras.

Primero caminé hacia el tanque australiano vacío y entré en la casita del motor, me fui después para la terraza de lajas de alguna construcción pasada y me volví para la casa.

Miré hacia el campo y pensé ¡que lindo!, que lindo está el campo, que lindo este lugar… El sol estaba en el cenit, serían las 12.30 hs, corría una brisa perfecta, hacía calor, pero no tanto, y me senté, me senté en una de las sillas blancas de plástico y me quedé mirando. ¡Qué lindo!, pensé de nuevo, qué lindo es esto, y me ocupé en mirar, en escuchar y en sentir, qué lindo es esto, pensé de nuevo, es el lugar mas lindo del mundo, y me fui quedando mas quieto y mas atento a los ruidos, colores, olores…y me fui alejando un poco de las cosas.

Creo que fue en ese momento en que me dijo que me pusiera cómodo, que me relajara. Sin dudarlo me saqué la camisa y me puse al sol, acerqué la otra silla blanca y la puse frente a mi para apoyar los pies, y me quedé quieto.

--¿Porqué no te ponés mas cómodo? Me dijo, no hay nadie mas, estamos solo los dos… estuve de acuerdo y me saqué las medias y los zapatos, puse los pies sobre la silla y voví a mirar ¡qué lindo es esto! Pensé de nuevo, es el lugar mas lindo del mundo….y nos quedamos callados.

Empecé entonces a entender que en este lugar el tiempo corre distinto, que las necesidades son otras, no tan terrenas, entendí que en medio del ruido de la vida diaria nos vamos enganchando con cosas efímeras que nos desvían de la vida, de la vida verdadera. Aquí el Yo está libre de trampas. Puede ser sin pretender ser mas de lo que es… Entendí como sentado en esa silla blanca los consejos mejor intencionados dichos desde la cómoda Buenos Aires, suenan huecos, sin sentido, y que nadie que no se haya sentado aquí puede entenderlo… entendí, entendí y me quedé en silencio para entender algo mas.

Entonces, sin mirarme, me dijo: "Las Cruces, este es el motivo por el que elegí ese nombre para este lugar".

No entendí lo que me quería decir, por eso seguí en silencio…

--Primero vino tu papá, dijo, cargando una cruz pesada, la trajo hasta aquí y se sentó un rato, mirando hacia lo de Pichito. Yo recogí su cruz y la cuidé, y la sostuve algún tiempo, hasta que recobró sus fuerzas, y entonces se la devolví, para que la siguiera llevando. Como el Cireneo lo acompañé cargando con su cruz solo un tramo del camino.

Un tiempo después vino Marta, y mas tarde Mau con una cruz repleta de conejos, y todos dejaron un rato sus cruces acá, para que los pudiera acompañar en algún tramo, solo un tramo en su camino...

Se calló de nuevo y se quedó como mirando hacia el vacío, y seguí su mirada hasta lo profundo del paisaje... San Martín y El Cencerro, mas allá estría el Rodeo… y entonces agregó:

--Vino en estos días uno de tus hermanos con una cruz muy linda, muy pesada, algo golpeada y con un Jesús dibujado sin terminar, la dejó allí, apoyada a la vuelta de la casa… hoy se fue para Tandil pero me la dejó para que se la tenga un rato… es muy lindo el Jesús sin terminar…

No entendí por que me lo decía, me gustaba la idea de que Él estuviera allí soportando algunos trances con las cruces de mis hermanos, pero yo no traía ninguna cruz, ¿por qué me había citado allí…? ¿cuál era la idea…? Lo miré de nuevo y vi que miraba hacia otro lado y seguí su mirada hasta los árboles a un lado del alambrado, vi que había detrás un medidor eléctrico anaranjado que antes no había visto…me volví para mirarlo y si bien seguía sentado allí, no podía verlo, veía en cambio esa cruz tan linda, tan pesada, con ese Jesús sin terminar…

De a poco fui orejeando las cartas, no quería ver el juego todo junto, pero algo dentro mío me explicaba todo demasiado rápido, de golpe veía que ÉL me había invitado desde esta mañana, cuando me cambió el horario de la reunión, para que nos sentáramos un rato a charlar, un par de horas, pero allí, donde Él trabaja todo el año, allí donde nadie viene a increparlo con ruegos, donde solo van los que abrumados por el peso de sus cruces llegan sin mas aliento, sin querer aflojar, aunque sin resto, allí, al lugar mas lindo del mundo.

En ese momento entendí, entendí que la cruz de mi hermano es mía también, y que me había citado allí para pedirme que lo ayude, que se había ido para Tandil, que lo busque y que me ocupe, que para eso me citó y que si quería ya podía seguir viaje.

Me quedé un rato pero ya no hablamos mas, me puse entonces la camisa, las medias y los zapatos y me levanté. Apilé las sillas blancas, las acomodé donde estaban y me fui. Caminé por entre los eucaliptos que ya no me aplaudían, llegué a tranquera y la pasé de un salto… subí al auto y salí marcha para atrás, cruzando las vías sin ver de lado por los pastizales, y ya en el camino me fui.

No podía dejar de pensar en la gran cantidad de gente que lo debe de estar buscando por templos y plazas, con ruegos y llantos, y Él sentado allí, en el lugar mas lindo del mundo, en el banco verde de madera a un metro de la pared para que el agua del alero no le caiga en la cabeza".

4 comentarios:

  1. No tengo dudas de que ése es el lugar más lindo de la tierra. Se trata de una amplia superficie también llamada "el campo". Creo que justamente ése que decís es el motivo por el cual ése es el lugar más lindo del mundo o, como le suelo decir a los chicos, el Paraíso. Allí puedo honrar el 4to mandamiento, encontrarme con hermanos, cuñados, sobrinos, parientes y amigos; con la naturaleza y con Dios.

    ResponderEliminar
  2. Permiso dije al dentrar: me atrevo a meterme porque me siento nombrado con El Rodeo...
    Mk: espectacular. Colijo que hay cosas que se me escapan, de puro particulares. Pero comparto con vos una de las verdades fundantes de éste y tantos otros de tus escritos. No hay que buscar a Dios en "lo alto": Él está siempre esperando en un "aquí" familiar y concretísimo (concretísimo hasta hacer doler, diría). Yo intenté expresar eso con el nombre "Dios y Ayacucho": sé que su Presencia vive la fibra más honda, más particular, más propia e incomunicable de mi corazón. Y es ahondando en ese esquinero incompartible de mi historia y mi geografía espiritual, que puedo al final comunicarme con los demás en una universalidad insospechada. Estoy convencido de que cada cual tiene su "Ayacucho", su "Las Cruces": a cada cual Tata Dios le preparó ya en la tierra su "lugar más lindo del mundo"...

    ResponderEliminar
  3. Qué bueno Mark!
    Golpes bajos pega este cuento!

    ResponderEliminar
  4. Estoy totalemnete de acuerdo con esto de que cada uno tiene su "lugar mas lindo del mundo"... Con solo cerrar los ojos llego a Ayacucho, con solo aspirar hondo, mis pulmones se llenan de ese aire frio, limpio y puro, con solo mirar el horizonte veo montes queridos...

    ResponderEliminar