domingo, 20 de diciembre de 2009

Tandil, así te quiero, y así te quiero ver cuando me muera...

Después de un viaje de siete horas, con dos de atraso, el colectivo me dejó en la terminal. Adormecido, mal dormido, agarré mis valijas y bajé.

viernes, 11 de diciembre de 2009

El escenario menos pensado

Lo más raro para aquella primera mitad del siglo XX no era que Mercedes usara el pelo suelto, ni que tuviese dos motos, una colorada y una negra, ni tampoco que fuese al pueblo vestida de cuero del color de la moto que usaba para cada ocasión. Lo raro es que, siendo así, no vivía en una gran capital, sino en las afueras de un pueblo, en una casa sencilla. Bah, para mí eso es lo más raro de todo. Lo más destacable de su personalidad.

domingo, 29 de noviembre de 2009

Santos

Pocas veces tengo la oportunidad de verlo a Quitos, mi hijo, jugar al fútbol, y esta vez la tuve. Me pasó lo que me pasa cada vez que voy. No me acuerdo de los nombres de las pocas caras que reconozco, y las que ni recuerdo son las que se acuerdan hasta de mi DNI. Y sufro. Pero esta vez apareció casi enseguida María, que es excelentemente cálida, y enseguida me hizo sentir cómodo, lo mismo que el resto del grupo.

sábado, 28 de noviembre de 2009

La lata de galletitas

Aprendí lo que significa desprenderme de las cosas mucho después de haber creído que empezaba a hacerlo. Y comprendí la diferencia el día que a la oficina llevaron una lata de galletitas comprada en Italia.

martes, 17 de noviembre de 2009

Con mis siete años

--Respiren profundo... exhalen... --la música consiguió que me relajara, que pusiera mi mente en blanco, que lograra concretar las somnolientas indicaciones que la voz femenina me sugería--. Ahora busquen a ese niño, ese niño que son ustedes... cómo están, cómo se ven... búsquense... --insistió la voz.

miércoles, 4 de noviembre de 2009

Los vi por Florida

Los vi por Florida. Florida, la peatonal de Buenos Aires, correntoso humano que erosiona la vida y deja morenas de basura y marginados plantados a sus orillas. Puedo sentirlo como un río correntoso porque andar por ahí es ir en torpes movimientos zigzagueantes, como en un gomón que gambetea las piedras de su curso violento de agua de montaña. Así se transita por esa peatonal, tal vez la única del mundo en donde ir despacio es arriesgarse al pechazo seco de alguno que apareció apurado entre dos transeúntes que se corrieron a tiempo, o de dar un rodillazo a una mujer que se recrea inesperada detrás de un quiosco de revistas.

sábado, 19 de septiembre de 2009

Un momento de Gloria

¡Tantas veces la vi oculta bajo las frazadas…! La miraba quieta, inmóvil, dormida. Su cabeza hundida en la almohada, las frazadas tapándole su cara enterrada en el sueño. Hasta parecía que descansaba. Ni el encender de la luz inmutaba su cuerpo reposando. ¡Tantas veces la vi así…!
Bajé del ascensor y, por primera vez, la vi despierta, sentada en el escalón de la puerta, preparando su dormitorio. Con un carrito con cartones, botellitas de plástico, cajitas y frazadas construía su nueva casa. Su pelo lacio ondulaba pegado en negras lianas y cubrían parte de su rostro. El ruido de la puerta no la distrajo, sino la luz que se prende automáticamente cuando alguien entra o sale del edificio. Dos ojos celestes me miraron de golpe, como el alerta de un zorro que escucha lejano un ruido. La saludé, pero su cara titubeó y sus palabras nunca salieron.

sábado, 22 de agosto de 2009

...con tanta vida

Me di cuenta de que había recuperado su mirada. No, mejor dicho, ahora había una mirada solo de bondad. Una mirada desprotegida, entregada.

jueves, 11 de junio de 2009

Tres monedas de chocolate

Sonó el timbre y tardé un ratito en salir. Abrí la puerta y otra vez me impactó tanta luz pálida de otoño. Miré para abajo para ver quién tocaba, pero nadie. Sería alguien vendiendo tomates, dulces, o serían los mormones. Por algún motivo me quedé un ratito y miré para los costados. De la casa vecina salió una chiquita.

domingo, 17 de mayo de 2009

La celda del olvido

Estaba mareado. Y no era por haber bebido de más solamente, sino que era mi primer encuentro con mucha gente que quiero después de cinco años de estar preso.

miércoles, 29 de abril de 2009

De Fulton a Portugal

No sé qué edad tenía, pero de chico tuve un perro. Un Collie.
--¿Cómo se va a llamar? --me preguntó papá, divertido.
--Lulú --respondí. Por "La Pequeña Lulú", que era la revista de comic que leía en esa edad tan corta. Y ya era una revista vieja. Era un compilado de revistas que un hermano mío tenía atrapadas en dos tapas de cartón.
--Bueno, este... Tobi tendrá que ser --dijo papá--, porque es macho.

domingo, 26 de abril de 2009

Con la linternita

Tardé un siglo, o menos de un segundo en reconocerlo. Yo estaba abstraído con la tarde cálida, con la serenidad atípica de la terminal de ómnibus de Tandil, con la plaza viva que se esconde a sus espaldas... Tardé nada, pero tardé. No lo reconocí sino hasta un rato después de que su cabezota se interpusiera a mis ojos y me dijera "¡Qué hacés! ¡No te había reconocido!"

viernes, 24 de abril de 2009

La cumbrera de tanto techo

Cuando la vi contra el vidrio en aquellos días de verano recuerdo que casi me muero. Una avispa adentro de la casa. Me dan mucha impresión las avispas, así que mi primer reacción fue ponerme de pie. Bah, miento, mi primer reacción fue anterior. Mi primer reacción fue creer que no era una avispa apesar de su cola gorda, de sus alas de pétalos de margarita, de su caminar errante. Lo primero que hice fue negarla como nunca me han negado, hasta que fue insoportable verla compadrona pasándose por mi ventana, y me paré.

martes, 14 de abril de 2009

El estudio

--...y siempre me sentí diferente en el colegio.
--Vos no sos diferente. Sos igual a todos -me respondió la psiquiatra-. ¿Disrritmia me dijiste que tuviste?
--Mamá me dijo que tuve. Sí.
--Muy bien. Es una pavada eso, pero no cuesta nada curarlo, porque se cura. Es una interrupción del ritmo cerebral, como el del corazón, que no hace nada, solo que a veces hace que te distraigas un poco...
--¡Sí, sí, eso me pasa! -le confirmé entusiasmado.
--Me imaginé. Bueno, te voy a pedir que te hagas un estudio que es una pavada, te lo hacés y yo le voy a poner al neurólogo "posible disrritmia", así se fija.

"Creí que ya estábamos a mano..."


jueves, 19 de marzo de 2009

El domingo

--¿Le puedo hacer una pregunta? --me animé.
--Sí --respondió a secas el kioskero.
--Usted está siempre acá adentro, desde la mañana temprano hasta las diez de la noche. ¿No sale nunca? --le pregunté.

martes, 6 de enero de 2009

Tanta gente buena...

Yo creo en Dios. Creo en un Dios que me perdona. Que me mira hacer, y me perdona, que me observa en silencio y me perdona, que me escucha y se ríe. Y me perdona. Más allá de las complejidades del caso, creo en Dios, y en que me perdona.