domingo, 15 de febrero de 2009

¡Soy inocente!



Soy inocente.
Quiero estar con alguien, quiero estar conmigo. 
Quiero amar como Dios me pide que lo haga.
Quiero reirme como reía cuando era chico.
Quiero cantar, quiero escribir, quiero dibujar.
Quiero usar el No solo en la Noche, solo en la Nota, solo en la Novedad.
Quiero pedir ayuda. Quiero que me ayuden.
Quiero mirar a los ojos, quiero decir lo que siento.
Quiero hablar, quiero escuchar, quiero otra carcajada.
Quiero que me saquen de mi órden, de mis estructuras, que me desordenen la cabeza para volver a rejuntar los pedazos sin ningún melodrama, y con mucha alegría.
Quiero otro mate. Quiero mimar, quiero mimarme, quiero que me mimen.
Quiero que me hablen, que me digan lo que hago mal y que festejemos lo que hago bien. Quiero el tiempo que tengo, las oportunidades que encuentro. 
Quiero caminar.
Quiero ser niño por dentro. Un hombre completo.
Quiero jugar, quiero correr. Quiero darle a mi cuerpo todo su vigor.
Soy inocente. Haglo lo que puedo y lo mejor que puedo.
Quiero pedir perdón, quiero perdonar, quiero que me perdonen. Quiero la paz del Dios amigo que ahora frecuento llamar.
Quiero saber que solo es más difícil. Quiero comprender que soy inocente.
Quiero estar abierto, quiero que me invadan, quiero que me llenen. Quiero vaciarme de mí para que quepan muchos otros.
Quiero mirar y quiero que me miren. Que me encuentren desnudo y despojado de pudor.
Quiero darme entero, quiero darlo todo, quiero andar liviano, sereno y feliz.
Quiero expresar mi dolor, mi inseguridad, o mis miedos sin disfraces, sin voces fuertes, sin la frente arrugada sino, más bien, diciendo "tengo miedo, tengo dudas, esto me duele".
Quiero ver tus manos, quiero ver tus pasos. Quiero que escuchen mi canto, y que quieran cantar conmigo.
Quiero amar, y amar, y amar.
Quiero llorar sin fijarme en nada, como lloro ahora, con la cara desencajada y los pómulos regados.
Basta de reos, de jueces y fiscales. Quiero ver a todos inocentes como yo.
Tengo tiempo para todos, tengo fuerza y tengo ganas.
Tengo las puertas sin trabas, las ventanas abiertas, las cortinas corridas. Tengo mucho para convidar y ansiedad para recibir lo que me conviden.
Quiero saber, quiero que me expliquen. Quiero que me abracen y siempre, siempre, estar en deuda con los demás.
Quiero ver los cuerpos, quiero ver las caras, quiero ver que todos somos iguales.
Quiero repetirme esto todos los días. Quiero gritarlo a todos los que lo puedan escuchar.
¡SOY INOCENTE!

49 comentarios:

  1. GRACIASSSSSSSSSS!!!
    Qué lindo Mark! Qué bien me hace leer éstas palabras! Qué bueno saber que pude estar y ayudarte para que hoy puedas sentir tantas cosas lindas, que como siempre dije, son la ESCENCIA de la vida, son el MOTOR de nuestra máquina, son la ESPERANZA y el CAMINO!
    NO dejes NUNCA de sentir!
    Otra vez gracias, porque esto aumenta mi PAZ.
    Te quiero mucho!

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  2. Hola, Mark Anthony, muy bueno el alegato de tu inocencia. Espero no llegar tarde, que no te hayan cuereado.
    Si aún respirás, te cuento que si querés tener el cuerpo tan vigoroso como decís: a ejercitarlo, no queda otra. Antes, hace muchos años, como cazabas para morfar, mal que mal te mantenías.
    Pero en la era de los McDonalds y las grasas saturadas, solo el ejercicio te va a devolver el vigor que añorás.
    Sí, el viagra también, pero en otro sentido.
    ¿Por que crees que los gimnasios atiborran las ciudades, y los deportistas son las imágenes que más venden?
    Resumilo así: Isla desierta o personal trainer.
    Saludos.

    Aquel que ve, sí Ese.

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  3. Todos clamamos inocencia, el acusado en el banquillo, el verdugo que oficia por terceros, el que erra un penal y el que deja solos a sus compañeros en la emboscada, todos tenemos porqués para sentirnos inocentes, pero ¿ lo somos?
    ¿Es inocente el que sin amar pretende ser amado, el que sin abrazar busca abrazos?
    ¿Podrá alguien exigir lo que no supo dar?
    ¿No es parte del amar el sentir el desamor?
    Solo por sentir el filo de la soledad ¿deberé ser consolado? ¿Supe consolar a mi hermano para exigirlo ahora?
    Entiendo que nadie es inocente, que ningún amor humano es gratuito, que la culpa es nuestra realidad y desde nuestra culpabilidad podremos ser consolados.
    Culpables somos los consolados y los consoladores, y solo siendo culpables podremos ser perdonados.

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  4. Entendés lo que sentís. Entendés que nadie es inocente, que ningún amor humano es gratuito, que la culpa es nuestra realidad y que, desde ahí, desde ese infierno pesado, seremos consolados.

    Entendés que para ser consolado o consolar es necesario declararse culpable, y todo el miedo lo sellás diciéndo que la unica manera de ser perdonados, es siendo culpables. Yo respeto tu decisión. Tu animosidad por declararte culpable, ya no tanto por tu sentencia en sí misma, sino porque solo así, entendés, serás perdonado.

    Todos queremos ser perdonados. Perdonados por nuestros errores, nuestras responsabilidades, nuestras debilidades, que no nos hacen culpables de nada, porque Dios no sentencia. Solo nos condenamos nosotros, como dice el evangelio, cuando lo negamos a Dios, cuando no amamos, y perseveramos en el error. Y nos condenamos (nosotros mismos) a estar sin el amor de Dios. Ciertamente privarse de la libertad de amar, es condenarse, porque el amor da oportunidades, pero la sentencia, la culpa, es inflexible. El reo que no está libre, es porque tuvo sentencia y fue declarado culpable. Un tribunal lo priva de su libertad y decide por él su reclusión por un tiempo. Si escapa y comete delitos, él ya era culpable, el responsable es el Penal que lo dejó escapar.

    La persona libre, siempre es responsable de sí misma, y sabe que solo está en sus manos cambiar. Después nos equivocamos, y somos responsables de eso, pero sin condena. Yo sigo siendo libre de eso, de reparar, de cambiar. Sigo siendo responsable de remendar, de corregirme sin jueces ni fiscales; solo con un Dios que me acompaña y me enseña a hacerlo. Estar en pecado no es ser culpable, sino que significa "carecer". Carecer de la Gracia de Dios". No soy culpable, sentenciado y preso, sino que soy incompleto, libre, como Dios lo dice en el evangelio, pero incompleto.

    Cuando termina el camino es que habrá un Juicio. No antes. Condenarse antes es creerse más que Dios, que es el único que puede condenar, y el único que conoce los corazones de sus hijos. El juicio no es por culpas, o rupturas a la ley. Sino que es por las veces que faltamos al amor. Y ese amor solo se puede ver y perfeccionar con la Gracia Santificante de Dios padre. Y esa Gracia está tanto en los sacramentos... como en el que tenemos al lado. Por eso hay gente alejada de la Iglesia que, en ocasiones, es más santa que los que ya se condenaron en vida a flagelarse en los primeros bancos de las Catedrales, culpables de cualquier cosa para poder ser perdonados, y dejándole la "responsabilidad" de las escapadas del penal, al (pobre Dios Padre mío) más importante de los carceleros. Dios, en el Juicio, no nos condena. Nosotros, ese día, si no lo elegimos en vida, nos condenaremos a nuestra elección. Dios solo respetará nuestra libertad de la vida, y definitivamente nos regalará (hasta en eso nos ama) lo que nosotros quisimos y elegimos obstinadamente.

    Es inocente el que, sin amar, busca ser amado. Porque a eso fue llamado. A amar. Y nadie puede dar lo que no tiene. Inspirado por Dios buscará lo que admira y desea en el que lo tiene. Nadie puede abrazar si nunca fue abrazado, si nunca fue contenido, si nunca fue estrujado en un pecho amoroso e incluyente.

    No sé si supiste consolar a tu hermano, pero tampoco sé si lo mejor es exigirlo. No merecemos el Amor que Dios nos da, y nos lo da. Yo no me animaría a exigir nada. Para recibir hay que superar el miedo, como ese que busca ser amado sin amar. ¿O acaso sabemos amar? ¿Quién puede decir que sabe amar? Y ¿no somos nosotros los que buscamos el Amor de Dios a cambio de nada?

    Me apena que necesites ser culpable para salvarte. Yo soy inocente, y si me equivoco, en mejorarlo me va la vida. Porque lo que más ansío del mundo es en ver a Dios, a María y a Jesús cuando me muera dicéndome: "Qué bueno qué llegaste! Te estabamos esperando! Dale, andá a darte un baño en el purgatorio así arrancamos con el asado. ¿Trajiste la guitarra?".

    Un abrazo y un beso
    Mk

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  5. Impresionante Mk!
    Qué lindo es saberse amado por Dios, por un Dios generoso y bondadoso. Un Dios, que como Padre nos da la libertad de elegir y más allá de nuestras equivocaciones, nos regala el discernimiento y nos espera en cada vuelta de esquina con el beso y el abrazo más fuerte para ser perdonados!!!
    Gracias otra vez!
    Te quiero mucho

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  6. ¿Cuál será entonces la oración del Inocente? Si en el Padre Nuestro pedimos a Dios el perdón de nuestras culpas y con ello nos declaramos culpables.
    ¿Cuál será entonces el clamor a María? Para que se acuerde de nosotros los pecadores no solo ahora, también en la hora de nuestra muerte en la que seguiremos siendo pecadores.
    Que difícil será rezar éstas oraciones pidiendo por los otros que son pecadores y excluirse uno mismo, salirse de la necesidad de perdón y hacerse inocente como Dios.

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  7. La oración es para todos la misma. En el padre nuestro pedíamos perdón por nuestras deudas, y hoy por nuestras ofensas. Nos declaramos ofensores, responsables de eso. El clamor a María, a Cristo y al Padre es de misericordia por nuestras faltas. La culpa es definitiva y tiene una pena a cumplir. La ofensa se remienda. Le pedimos a María que ruegue por nosotros vivos, para que siempre nos acerque la Gracia de Dios y lo podamos seguir eligiendo. Porque la hora de nuestra muerte es la decisiva. Hasta en ese momento tenemos tiempo de elegirlo y que, cuando nos presentemos ante Dios, le digamos que nuestra elección fue Él. No somos nosotros los que encontramos a Jesús, sino Él a nosotros, y a ello nuestro ruego.

    En el amor no existe el desamor. NO es parte del amor el desamor. El desamor es la "ausencia de". Dolina dice que lo opuesto al amor no es el odio, sino la muerte. Y tampoco existe el amor humano. El amor nos es dado por Dios. Y gratuitamente, como la paz. La culpa atenta contra estos dos regalos, porque el amor redime, que significa liberar al escalvo mediante un precio, y el precio lo pagó Cristo en la cruz, y la culpa, al no tener ocasión de reparo (la pena no repara, sino que es un castigo que deriva de la antigua Ley del Talión), carece de paz. Carece de Dios.

    El declararse cupable, como Judas, es ignorar el amor infinito de Dios y juzgarse antes del Juicio. Para Judas, su pena era la muerte. Para otros es en vida, y de por vida. Como la tuya.

    Antes te decía que el pecado es la falta de la Gracia. No es una culpa. Somos pecadores e inocentes. Libres. Necesitamos que nos perdonen las faltas, no que nos indulten de un delito. Dios como Juez no ve las faltas para saber si estamos salvados o no, sino nuestra elección. Dios ante nosotros nos mostrará el Amor completo, que es Él, y nosotros mismos iremos al lugar que nos corresponda, Él nos va a respetar nuestra voluntad con el rigor de la eternidad, como a los ángeles en el principio de los tiempos.

    Cada vez que pecamos no lo estamos eligiendo, y eso nos resta Gracia, nos aleja de Él. La Gracia es como el perfume de Dios, y cuanto más nos alejamos, menos lo recordamos. No hay delitos, hay elecciones, y todas son válidas en nuestra libertad. Solo que Dios, que nos creó, sabe lo que preferimos. Sabe todo.

    Perdonate tanta culpa. No sos culpable. Sos un alma llena de Dios, de un Dios que te ama, que te quiere muchísimo. Él te creó y permitió tus condicionantes desde el principio de los tiempos. Pensó en vos y te hizo, y te dio una misión, una alegría, y te reservó un lugar al lado de Él. Sabe que caes una y otra vez, y siempre en las mismas cosas, como yo, como nos pasa a todos. Y no quiere que te condenes, quiere que goces de lo que hizo para vos, de las virtudes que te dio, y que te reconozcas pecador, no culpándote, sino diciéndole que hay cosas que no podés, que te ganan, y que te perdone los tropiezos y que no te abandone nunca.

    Como yo, sos inocente. Al tener legitima libertad, nuestra elección es legítima también. Elegirlo a Dios es mi opción, y seguro que también la tuya. El camino a Él es difícil y todos pecamos. Y mucho. Pero vamos hacia Él.

    Mk

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  8. Lo leí una vez nomás, pero me bastó para ver dos respuestas muy claras y completas.
    Excelente conceptor Mk Anthony.
    El mate que cebas parece muy bueno.

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  9. Sin culpa no hay pecado, todos los pecadores somos culpables de nuestros pecados. Si no hubiera culpa ?cual serìa el pecado? Me cuesta entender las vueltas que das para defender una inocencia que nadie tiene. El salmo dice Feliz del hombre al que el Señor no le imputa el delito, no habla de Feliz el hombre que es inocente ante Dios, porque nadie lo es. San Pablo llega a decir que aunque su conciencia no lo acuse no puede estar seguro de no estar en pecado.
    Me parece que das mucha vuelta para no reconocer algo que hace a la condición humana, y si Dios nos Ama, nos Ama pecadores, no inocentes, sinó nos ama así como somos, así de culpables, pobres e indignos Pecadores. Y si podemos ser pecadores es porque somos libres en nuestra escencia y por eso podemos elegir, por eso somos culpables cuando nos equivocamos, porque libremente elegimos el mal y desatendimos el bien. Reconocernos pecadores es empezar a redimirnos, permitir que el perdón de Dios nos redima. Pensarnos Inocentes, como el fariseo del templo que no se sabía pecador, no dará cabida a la misercordia de Dios, es misma que pensó para nosotros desde antes de crear el mundo.

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  10. Es que hay culpables e inocentes, pecadores y santos. No hay Culpables y santos, ni pecadores e inocentes.

    El pecado no es un delito. El pecado es la falta de Gracia, y para muchos en el mundo, lamentablemente, esa es su opción. Al darnos Dios la libertad para elegir, la elección es legítima, ni siquiera se puede decir que es legal, porque pecar no es un delito.

    Yo elijo a Dios y peco, y me arrepiento porque elegí mal, no porque transgredí las reglas. Elegí el desamor, y eso es un pecado. Necesito confesarme para volver a encontrar la Gracia de Dios. Pero no para estar legitimizado como hombre creado por Dios y libre de elegir. Sino, la elección entre el bien y el mal no sería elección. Sería la imposición del bien por sobre el mal, donde cuando actúo mal (mal para mí, que quiero llegar a Dios) cometería un delito, una transgreción, y sería culpable. Culpable de transgredir y merecedor de una pena o castigo.

    Los dos primeros mandamientos resumen los diez, según el evangelio. Amarás a Dios por sobre todas las cosas, y amarás a tu prójimo como a tí mismo. Declarándome culpable como sistema de salvación, necesito culpar a otros para su salvación. ¿Y quién soy yo para culpar a quién? ¿Quién soy yo para culparme a mí?

    Las vueltas que sentís que doy es el camino que te está costando ver, donde pecar no es un delito merecedor de pena, sino un alejamiento de Dios, que no nos conviene en nuestro camino para llegar a él. Y la manera de corregir ese error es la confesión, donde nos vuelve a caer esa gracia y volvemos al camino.

    ¡Sin culpa claro que hay pecado! Y con culpa está el mismo pecado, pero con la pesada cadena del prejuicio hacia nosotros mismos. Todos somos pecadores porque nos alejamos de la gracia de Dios permanentemente aunque casi ni lo sepamos, parafraseandote en la voz de San Pablo. Y todos necesitamos de la misericordia de Dios para que, en ese alejamiento imperceptible, lento y constante, Él nos regale otra vez la gracia para volver, aún sin saber que nos vamos alejando.

    Yo comparto que la culpa es humana. Es una característica del ser humano el no perdonar, ni perdonarse. No es de Dios. Me parece una contradicción un Dios que nos hable del perdón y de nuestra libertad, si no nos perdona (el culpable no está perdonado, sino que está sujeto a condena) y si nos dice que somos libres pero solo de hacer el bien. Eso no es libertad. La libertad es para elegir, y nuestra elección es válida y legítima. Una nos lleva a Dios, y la otra nos lo quita.

    El fariseo sentía que no pecaba. El inocente se sabe absolutamente pecador, y se confiesa para acercarse a Dios, y lo ama, y sabe que salvarse depende de él y es su responsabilidad. El culpable también se sabe pecador, pero se anticipa a una condena que piensa le va a sentenciar Dios, cuando Dios, el día de su muerte, solo le va a sentenciar a vivir por toda la eternidad a lo que eligió en vida. Por eso Dios es Juez, y por eso, porque es el único que conoce los corazones, no puede existir la justícia perfecta en la tierra.

    Dios es Juez porque sentencia el día de nuestra muerte a favor nuestro. Si nosotros lo elegimos en vida, nos regalará la vida eterna. Para entrar al cielo, ese camino, es más largo o más corto, según la pureza de nuestra alma. Ese es el purgatorio. El camino al cielo. Y si no lo elegimos en vida, sentenciará que vivamos toda la eternidad en nuestra elección.

    Yo me declaro inocente porque sé que solo Dios me puede juzgar, y no pretendo ser más que Él. Y así me permito recibir su Misericordia, porque, sin ella, me perdería.

    Mk

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  11. EXCELENTE PERO EEEEXXXCELENTES líneas, Mark.
    Que bueno volver a este blog y encontrar TANTA INSPIRACION.

    Como decia un Juez en una publicidad de "Personal": "INOCENTE, la pucha digo!!!"

    Mañana, sabado, no se si sabias pero vamos a estar todos por Tandileofú jugando un campeonato, pasate!!

    abrazo!
    Ricky

    pd: para mi gusto, demasiados "anónimos" en este libro de firmas. faltaria decir "quiero que todos puedan poner su nombre en mi blog, quiero que nadie se esconda, que haya libertad..."

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  12. Mark!

    Excelente lo que escribiste!...Por mi parte cuando me empece a considerar inocente y a vivir con la alegria que da ser inocente y con la libertad que eso implica, me senti muy feliz, quizas como nunca habia sentido antes y empece a ver el mundo con ojos de aceptación y, a veces, de admiración. Emepecé también a dejar de lado mis juicios y sobre todo mis pre-juicios y empecé a reir como no habia hecho nunca, con una sonrisa mas grande!

    Muchas gracias Mark, me encanto y me emociono mucho leerlo!

    Martincito

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  13. Venía a comentar sobre la entrada, pero es imposible ahora (despues de leídos los comentarios) no hacer comentario de comentarios.
    Sencillo nomás lo mío: brillantes y esclarecedoras todas tus respuestas. Se agradecen!
    Hace rato que no pasaba por acá, me alegra haberlo hecho ahora.

    Te agrego como enlace en mi blog.

    saludos!

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  14. Mark estoy facinada con tus escritos! y este fue un ´sin igual!!´

    Muchas admiraciones de mi parte!

    Beso grande

    Delfi

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  15. Hace un par de días que quiero dejar un comentario y la verdad que con el día a día se me fue atrasando..
    Espero igualmente no llegar tarde para dejarles y compartir con todos ustedes una reflexión muy linda sobre el mensaje de la liturgia del día 22 de febrero del evangelio de San Marcos 2, 1-12 que salió publicado en "El Domingo" y creo cabe a la perfección.

    El gran "perdonador"

    "En ´otros tiempos´, la palabra pecado hacía temblar a los creyentes..Hoy, muchísima gente se siente ´liberada´ de aquella idea del ´pasado´.
    Sin embargo, la realidad del pecado -hacer el mal y dejar de hacer el bien- es inseparable de la experiencia humana.
    A cuantos tienen conciencia de esta realidad, a quienes duele e incluso atormenta la conciencia haberle fallado a Dios y al prójimo, el Padre misericordioso les dice:
    Es verdad, me has abrumado con tus pecados, me has cansado con tus iniquidades. Pero, soy yo, sólo yo, el que borra tus crímenes, y ya no me acordaré de tus pecados.
    Para esto, el Padre envió a Jesús; no para los sanos, sino para los enfermos, no para los justos, sino para los pecadores. Jesús, el gran ´perdonador´ sigue exclamando: Padre perdónalos porque no saben lo que hacen (Lc23, 24).
    Jesús no permitas que mis pecados me paralicen. Dame el impulso de tu gracia, para que corra decidido a buscar la reconciliación."

    Les dejo acá dos frases que me gustaron del libro "Si aceptas perdonarte, perdonarás" de Ansel Grün:

    "...La Iglesia quiere que podamos vivir la experiencia de levantarnos curados y reconciliados y vivir como hombres nuevos como lo hizo el paralítico al ser perdonado y quitado de sus pesadumbres..."
    "...Se debe, se puede y es bueno confesarse. En la confesión se ofrece la posibilidad de experimentar el amor perdonador de Dios"

    Este tema justamente lo estamos hablando en mi grupo de oración hace 3 semanas. Es impresionante todo lo que hay detrás de la reconciliación... En nuestras charlas aparecieron miles de palabras, como amor en primer lugar, misericordia, miedo, culpa, culpabilidad, odio, vergüenza, etc. Creo compartir un único pensamiento con esta persona que ve en la culpa la única forma de salvación, sólo es saber que sin culpa no hay pecado. Pero ahí mismo termina mi coincidencia con él, ya que creo que cuando uno es plenamente conciente de que con lo hecho ha lastimado a Dios y/o al prójimo, ha provocado heridas, inevitablemente siente culpa. Pero como dije en otro comentario eso se debe al poder del disernimiento. Lo bueno de todo esto es que cuando uno comete un error y es conciente de ello, y quiere ser perdonado puede hacerlo por medio de la reconciliación y volver a nacer como hombres nuevos y amados, aunque volvamos a caer una y mil veces... Él siempre va a estar ahí para perdonarnos y no quiere que vivamos este regalo tan maravilloso que nos dio, que es la vida, cargando culpas sino creciendo en su amor y luchando contra nuestras debilidades...

    Esta vez lo firmo, ya que es cierto Ricky que hay muchos anónimos...
    Un saludo para todos y Mk, no tengas dudas que en esta búsqueda no estás sólo!
    Sol

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  16. ¡Qué lindo ver que el tema de la inocencia, la reconciliación y la libertad es tan atractivo! ¡Gracias a todos por sus comentarios!

    Estoy de acuerdo con vos, Sol, en todo tu comentario, salvo en lo que decís de que "sin culpa no hay pecado".

    Pecamos a cada rato contra el amor de Dios. A veces lo ignoramos, no sabemos que lo que estamos haciendo es una falta de amor, y no nos aleja de Dios esa acción ni nos quita Su Gracia. Pero hay pecado en ese momento (no sobre nosotros entiendo, aunque no lo sé) y no hay culpa.

    Después cometemos otros pecados de los que sí podemos ser concientes, pero que tenemos como justificados en su título de "pecados veniales" y que rara vez nos provocan culpa. Incluso hay ocasiones en que uno puede hasta no comprender que algo es pecado, sea cual fuere, y, aunque se lo confiese, no siente arrepentimiento por no comprenderlo. Ahí tampoco hay culpa y sí pecado.

    Porque como el mismo libro que citás dice, "la palabra griega con la que se expresa el pecado (hamartanein) significa exactamente Perder de vista el objetivo final", no delinquir ni salirse del acuerdo con Dios. Dios nos dice que elijamos, cuando pecamos nos arrepentimos, como me puedo arrepentir de haber tomado un camino equivocado en un viaje, pero la culpa solo aparece cuando creemos que engañamos a DIos, o cuando nos desviamos del camino en un viaje a propósito, por algún motivo egoísta propio, y nos pesa haber molestado a nustros acompañantes de ruta en ese desvío, o en retrasar nuestra llegada para los que nos esperan.

    El sentir culpa por creer que engañamos a Dios, nos pasa cuando creemos que podemos ser No Pecadores. Y eso es imposible, el Amor perfecto es Dios y no podemos ser como Él. Por eso Dios dice que no vino a buscar a los justos, sino a los pecadores. Porque pecadores somos todos.

    El hombre no tiene amor que no provenga de Dios. Dios nos da el amor que tenemos. El amor es de Dios, y en su búsqueda, encontrándolo, podemos disminuir nuestros pecados. Nunca podemos tener más amor que el que Dios nos da. Si yo me reconozco débil ¿qué culpa tengo de serlo? Responsabilidad me cabe. Me arrepiento de fallar ante lo que requiera fortaleza, pero me entristezco y lamento ser débil, y pido a Dios la fuerza. No lo estoy engañando a Dios, le estoy contando que, con ese pecado, necesito Su ayuda.

    Otra vez gracias a todos por los comentarios, y cómo me gusta sentirme acompañado en este camino.

    Mk

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  17. Hay algo bárbaro en este blog. No sé si pueda expresarlo. Yo soy limitada.
    Es esto:La preocupación tuya Mk por explicar lo que ves con tanta claridad. Encima no parece que te trae ningún esfuerzo. Sería más bien natural, que todos lo veamos así de claro.
    Creo que tenés un espíritu libre y sos un buen compañero de camino.
    Llegué desde "Esperanza que construye...", el blog de Analía. Tienen esa seguridad al trasmitir lo que piensan que anima a seguir y sumar.
    ¡SOY INOCENTE! Lo creo.

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  18. Gracias, Alícia! Gracias Martín, Ricky y Delfi, gracias Sol, eSeVe, Analía y los que estén en los anónimos. Me encanta compartir esta búsqueda mía con ustedes.
    Gracias!

    Mk

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  19. Mk. Esta etrada, pero sobre todo tus sabios comentarios, me dejan sin palabras. Me encanta darme cuenta de que hablás, retrucás, explicás, todo con la convicción rotunda de quien piensa no desde el escritorio, sino desde la vida, desde la vida con tierra y heridas, como las rodillas de nuestra infancia...
    Habría mil cosas que decir. Te agradezco que me enseñes a desbocar el pingo de los deseos (que para San Agustín es la vía mejor para llegar a Dios) y a empezara traducir qué significa -en lo concreto- que "Dios es amor" (San Juan) y que "Dios YA nos ha perdonado en Cristo" (San Pablo).
    Un fuerte abrazo

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  20. Qué lindo escenario montaste con todo esto. La verdad no te creo ni una palabra.
    Esta es otra más de tus fabulaciones. A ver Mk cuando te sacas la careta. Toda la vida con las mismas cosas, no cambiás más.

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  21. Querido hermano anónimo.
    Después de leer todo esto y llegar al final con este, tu comentario anónimo, me hizo entrar a lo más profundo de mi ser y sentí la necesidad de contestarte, más que de dejar mi pensar sobre la inocencia o la culpabilidad del Ser.

    Hermano, con cuánto enojo y resentimiento escribís. "Què oscuridad te invade"! La vida, nuestra vida, está montada sobre el escenario que "nosotros", en nuestra libertad, vamos forjando!!

    Cuál es el escenario de la tuya? Será un cuarto lleno de espejos en donde lo unico que podés ver es tu dolor, resentido por tu fábula creada en esa doblez de tu verdad que no te deja "ser UNO Y UNICO" para Dios. Dónde te perdiste? Por qué no te das la posibilidad de cambiar? Mientras no te lo permitas no podrás "aceptar" que los demás pueden ir descubriendose en sus bondades y empezar a rechazar el mal que tenemos adentro para abrazarnos al bien y dejarlo aflorar. Y en ese dejar aflorar, enriquecer a otros con nuestro testimonio.

    Hoy pido a Dios "misericordia y perdòn". Misericordia por tí que niegas el hacer de Dios en el hombre, y perdón por tu juicio, el cuál te hace esclavo, pues cada uno de nosotros somos esclavos de ellos y nos volvemos libres cuando cortamos la tanza de la esclavitud que nos paraliza.

    Ojalá pueda encontrarte de nuevo, hermano anónimo, leyendo tu testimonio: "Yo también soy inocente!! Yo también hoy soy libre, gracias Dios mío por haberme acompañado en mi muerte y porque me resucitaste con el mismo amor con el que lo hiciste con tu amigo Lázaro".

    Romanos 12, 19-21
    Santiago 4, 8-12
    Filipenses 1, 5-8

    Tu hermana en Cristo.

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  22. Mark querido, estoy muy caliente por el comentario anónimo y cobarde que mandaron.
    Te banco a muerte. Sigo tus creaciones hace ya unos cuantos años, me han hecho reir, llorar y pensar, que no es poco.
    Creo que al escribir como escribis, y más por este medio, te estás exponiendo mucho; eso es una muestra de generosidad y de garra, virtudes que no debe tener el cobarde que agrede anónimamente.
    Te mando un abrazo.
    Nico Copello.

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  23. Con paz! el que deja un comentario anónimo de ese calibre lo único que quiere es lograr llamar la atención molestando, sino se haría cargo de lo que dice firmando.

    es un espacio para compartir,que nadie pueda perturbar eso. El blog es genial,y tus respuestas MK muy iluminadoras!

    Un abrazo!

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  24. Otra vez gracias a todos, Nico, Analía, la hermana en Cristo y el anónimo.

    Nico, gracias por tus palabras! Muy lindas. No hay que molestarse, como dice Analía, porque yo podría suprimir el comentario Anónimo, pero prefiero dejarlo para que el que quiere preservarse y opinar, lo haga. El límite es la mala palabra o la palabra hiriente, que me permito borrar como comentario, pero esto es otra opinión, rara, pero opinión al fin. Pero gracias porque siempre me alentaste a escribir, desde hace muchos años!

    Analía, gracias por tus palabras también, y por tu visita por este rincón tan propio y de todos. Muy buenas las citas de la Hermana en Cristo. Gracias también por sus palabras y sus citas!

    Y gracias al Anónimo, que me reconforta con su visita escondida, con su rateada del penal, a esta pintoresca casa de textos.

    Mk

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  25. Releyendo un poco todo, me olvidé de saludarte y agradecerte el comentario, Cris!!! Muchas gracias y comparto tu foto de las rodillas con tierra. Una manera elegante e ilustrativa que reemplaza la del barro en los pómulos, el pelo acartonado, las manos duras de arcilla y el fétido pantano a los tobillos.

    Un abrazo y gracias también.
    Mk

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  26. Mk, he leído todo lo que se viene escribiendo en esta entrada y me gustaría darte mi opinión.
    Yo coincido en mucho de lo que un anónimo te escribió hace un tiempo en cuanto a que no somos inocentes, o mejor dicho, creo que nuestros actos son trascendentes en nuestra realidad y en la de nuestros hermanos, por lo cual no son inocentes porque cargamos con nuestras decisiones acertadas o equivocadas. Cargamos, o sea, nos hacemos cargo.
    También creo que no es lo mismo sentirse culpables, lo que responde a sentimientos o sea la parte sensitiva del hombre que oprime y bloquea a la persona, que saberse culpables pero perdonados de antemano, que por pertenecer al conocimiento libera. La Verdad es la que nos hará libres.
    No me gusta la entrada de la hermana en Cristo que descalifica al que opinó diferente mas allá de las palabras y modos suaves que utiliza y si me parece bien que hayas dejado la entrada aunque sea agresiva, porque da credibilidad al conjunto.
    Abrazo
    EM+

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  27. Fe de erratas: al releer lo que escribí más temprano me doy cuenta de que al decir que la Verdad es la que nos hará libres cometí un error por no recurrir al texto. No es la Verdad la que nos hará libres sinó el conocer la Verdad. Juan 8:22
    La Verdad como tal siempre existe, pero si no la conozco no tiene sobre mi ningún poder liberdor.
    El conocerla implica mi búsqueda, mi apertura a encontrarla, y también la Voluntad de Dios de ser encontrado.
    No molesto más.
    Abrazo de nuevo
    EM+

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  28. Emilio, como siempre me enorgullece que escribas y leas el blog. Tengo una admiración, respeto y gran cariño por vos desde que trabajamos juntos. Siempre me enriquecí de vos y con vos, más aún en nuestras diferencias, sintiendo siempre, discutiendo o no, que me respetás. Además de eso, siento que lo que hacés conmigo lo hacés, o intentás hacer, con todos. Y hago esta introducción porque alguno puede confundir tu manera de escribir directa con enfrentamiento, pero yo sé que es tu opinión, que siempre me importa y escucho. Gracias por tu comentario.

    Pero hay algo que me confunde. No te parece descalificador el comentario Anónimo que habla de que monté un escenario de fabulaciones, ni te molesta que Nico lo llame cobarde, ni que Analía le diga que no se haga cargo. Te molestó el comentario de la hermana en Cristo que es la única que se tomó el trabajo de opinar sobre el comentario, más allá de estar de acuerdo o no con lo que dice. Es la única que le habló sobre lo que escribía. Descalificar es quitarle calificación, o sea, ignorar lo que se está queriendo comunicar. Me llamó la atención tu observación en este punto.

    Estoy totalmente de acuerdo en que la Verdad que libera es la que tenemos que buscar. La Verdad es Dios y en eso debe ir nuestra vida. Aunque no coincido con que no somos inocentes. Yo estoy tan expuesto al pecado de mi prójimo como a tener un accidente natural. Si mi prójimo peca y me hace pecar, no es culpa del otro, sino mí responsabilidad. Lo mismo si se me cae un árbol encima, o me patea un caballo, la amenaza está y Dios permite que pase por debajo del árbol o por detrás del caballo, sin tener nada que ver en el asunto.

    Lo mismo para conmigo, si yo peco y hago pecar, mi pecado es el mío más el que genero en el otro, pero no lo hago para hacerlo pecar, sino que son las consecuencias de mi propio pecado. ¿Por qué voy a tener la culpa del otro? En todo caso tendré MI responsabilidad. ¿Acaso no debería él entonces ser culpable de no detener mi pecado, si es que también lo va a afectar a él y a otros y me va a hacer pecar a mí haciendome responsable de ello?

    Yo soy responsable de mi pecado y su extensión, pero no soy responsable de que el otro acepte o no pecar.

    Otra vez, gracias por estar siempre, Emilio. Y gracias por enriquecerme y guiarme en todo.

    Un abrazo grande
    Mk

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  29. ….es cierto lo que decís, y a raíz de tu comentario me pongo ahora a pensar por qué me molestó solo el comentario de la hermana en Cristo y los releí con detenimiento. Creo, no es que pretendo saberlo, que me molestó la forma en que trata al anónimo. Los otros dos lo desaprueban y se molestan, pero ella se dirige a él y le adivina el odio o la frustración desde la que ella entiende que él escribe. Tal vez sea así o tal vez es un tosco al escribir, no todo el mundo tiene la virtud de expresarse bien. Además le escribe en tono casi eclesial y lo refuerza con citas del evangelio para que su condena personal se convierta en condena desde la Iglesia al citar a Pablo, lo que refuerza al llamarse hermana en Cristo. Esto lo hace, al menos para mí, siendo tan anónima como el agresor. Claro, no es importante que yo sepa quién es, ¿pero también deberá serlo para el anónimo agresor el no saber quién lo descalifica? … de última, él fue quien entró a tu casa con las agresiones….
    También cita a Santiago 4,8-12 y no se da por aludida, como si lo que está escrito no se aplicara a su comentario, o al mío al juzgarla ahora.
    Por otro lado te agradezco mucho todo lo que escribiste sobre mí y quiero que sepas, como todos los que leen tu blog, lo mucho que te quiero y que te aprecio y la enorme admiración que tengo por el Don que Dios te regaló.
    EM+

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  30. Clarísima tu postura, Emilio. Y gracias por la aclaración.

    Te mando un abrazo enorme, y no molestás jamás con tus comentarios, sino al revés, siempre los guardo dentro mío.

    Un abrazo grande
    Mk

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  31. Querido Emilio, no era mi intención hacer ruido en los demás con mi comentario a nuestro hermano anónimo, sino solo ayudarlo y desde el amor que me despierta como "HIJO DE DIOS" y por ende "PROPIEDAD SAGRADA", a encontrarse con el conocimiento de sí mismo, y se permitiera amarse y amar a los demás como Jesús nos invita a hacerlo.

    Me despertó un inmenso amor y pedí a Dios lo confortara en su dolor y le diera Luz Divina para salir de su espesa oscuridad, fue por eso que recurrí a Pablo que enceguecido en su persecución a los cristianos creyendo su "verdad" necesitó que Jesucristo se manifieste para encontrar el Camino, la Verdad y hacerse heredero de la vida eterna. Y en su inmensa Misericordia lo llamó a testificar la existencia y veracidad de Cristo con su propio testimonio.

    ¿Qué sería de nosotros si Pablo no hubiese respondido? ¿A cuántas comunidades fortaleció con la Sabiduría Divina que se derramó en él? Cuando escribe a los Filipenses ¿no nos llena de esperanza del amor de Dios para animarnos a dejarnos transformar para poder todos nosotros, que somos Iglesia Peregrina, encarnar en nuestro corazón el caminar de Cristo y, bañados por su Divina Gracia, parafraseando a San Pablo, se cumpla lo que se dijo a sí mismo: Ya no vivo yo sino Cristo quien vive en mí (Galatas 2, 20) animándonos a morir para dar lugar al resucitar de Cristo en cada uno de nosotros también?

    Yo no me llamo, me siento, me sé hermana en Cristo y también hermana tuya y de todos los que Dios a creado. No condeno a nadie, al contrario, en el amor lo abrazo como lo abrazarías vos, que te sabés Iglesia viviente, laico comprometido y perseverante Peregrino de la Verdad. Tampoco lo descalifico, al contrario, "lo califico como hijo amado y esperado por Dios", llamado a vivir el gozo pleno de conocerlo.

    Santiago nos describe en nuestra humanidad y nos invita a reconciliarnos con Dios, nos da una serie de pautas para que emprendamos nuestro retornar al padre creador. No me doy por aludida con la cita de Santiago. Sí me siento compelida a vivir en mi corazón su prédica.

    Mateo 7, 1-7
    San Juan 5, 15-20
    Tito 2, 10-14
    1 Corintios 8, 9-12 y 9, 1-22
    1 Tesalonicenses 4, 1-10
    2 Tesalonicenses 2, 12-17
    2 San Juan 1, 5-12
    Apocalipsis 3, 4-7 y 13, 1-10

    Tu hermana en Cristo

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  32. MUCHAS GRACIAS POR COMPARTIR LO QUE PIENSAS Y LO QUE VIVES EN TU BLOG.

    ESTE ES UN BLOG CRISTIANO?

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  33. Gracias, Alex, por tu comentario.

    No es que este sea un blog cristiano en el sentido de que esa sea la temática, sino que es cristiano en cuanto lo soy. Esto es un cuaderno que me refleja un poco, donde yo cuento las cosas que creo que merecen ser contadas, y si vos tenés ganas, dejás tu opinión.

    Te mando un saludo
    Mk

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  34. Bueno, veo que la fauna cibernética se ha multiplicado en comentarios de lo más variados, querido Mk.

    ¡Y todo por declararte inocente!
    Se ve que no te creen.

    La discusión podría seguir por siglos... y no se podrían poner de acuerdo ni tu misteriosa hermana en Cristo con EM+ (o quizás sea negativo), ni vos con el atrincherado Anónimo, ni el pack de admiradoras que aúllan ante tu gallarda figura.

    Y vos cómodo de no escribir más posts, un comentario aquí, otro allá, y listo, que el blog aguante.

    Cristo pagó con Su Sangre nuestros pecados, (creamos en Él). Sí, pagó por todos, aún hasta por los que cometerás.
    Tecnicamente, tenés razón: ¡sos inocente! Alegrate Mk, ya Alguien pagó tu cuenta (y la nuestra). Ahora fijáte cómo seguir. Yo sólo te diría que es de persona bien educada agradecer tamaño gesto. ¿Quizás hasta te den ganas de imitar tal ejemplo, de seguirlo? No lo sé, es decisión tuya.

    ¿Cuál es el miedo? ¿Qué el creernos inocentes nos condene -y valga la redundancia- culpables? Tal vez si... tantas cosas nos pueden perder, condenar.
    Sólo una, Él, nos salva.
    Veremos. ¿Veremos?
    Frente a Él, conoceremos la Verdad.

    La culpa fue lavada: "He was wounded for our transgressions,
    He was crushed for our iniquities;
    The chastisement for our peace was upon Him,
    And by His wounds we are healed."
    Isaiah 53: 5

    Bueno, ¿viste que extenso puedo ser?
    Y aquél que no esté de acuerdo conmigo lo espero en la esquina... de Suárez y Necochea, o en la whiskería de Cangallo donde hago las veces de sereno.
    Y a vos, Mk, si me discutís te lleno la cara de dedos como ya te hizo una vez un flaco de Tandil.
    Rudy -inocente de cargo y culpa-

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  35. Querido marcos, he leído tu descargo y curiosamente me fui al Google en donde me encontré desde Fujimori hasta un escritor colombiano declarando la misma frase: soy inocente. Del google pasé a la Biblia de Jerusalen en donde busqué en el "Índice alfabético de las notas más importantes" las palabras inocente, inocencia, culpa, culpable. Y no encontré nada! ¿Querrá decir quizás que no es la inocencia o la culpabilidad lo que nos acerca o aleja del conocimiento de Dios? ¿El declararse inocente es sentirse libre de culpa? ¿El sentirte culpable te hace no ser inocente? El deseo del hombre es encontrar la libertad, y en esa libertad vivir la paz que dios nos da. La culpa te hace esclavo, la inocencia te hace libre. La lucha interior del hombre es la de vencer el peso de la culpa que oprime para vivir la libertad que Dios nos regala.

    El buen ladrón, en la cruz, no le dijo a Jesús soy inocente; al contrario, reconociendo la inocencia de Jesús y su culpabilidad creyó en ÉL y le pidió no se olvidara de él cuando fuese hacia su Reino.

    ¿No radicará todo en creer? ¿No será todo nuestro sentir fruto de la Fe con que vivimos nuestro diario caminar? Opino igual que Rudy. Escribí otra entrada. No te duermas en los laureles. ¡Sos libre porque sos inocente! ¿Qué vas a hacer con tu libertad? ¿A dónde te invita a caminar tu inocencia? ¿A tu querer? ¿O al querer de Dios? ¿Qué plan Divino te tendrá reservado?

    Te quiero mucho y gozo viendo y compartiendo los dones que Dios ha derramado en tí.

    1 Corintios 2, 1-5
    Bendiciones
    Rita

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  36. REAL ACADEMIA ESPAÑOLA
    En http://buscon.rae.es/draeI/SrvltConsulta?TIPO_BUS=3&LEMA=inocencia
    inocencia.
    (Del lat. innocentĭa).
    1. f. Estado del alma limpia de culpa.
    2. f. Exención de culpa en un delito o en una mala acción.
    3. f. Candor, sencillez.

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  37. Perdoname Rita que siga aburriendo con estas cosas, pero en Juan 8 y ante la presencia de la mujer hallada en adulterio Jesús desafía a los presentes ( entiendo también que al hablar de todos los presentes en la escena el evangelista representa a todos los hombres ) que si hay alguien libre de pecado, en algunas versiones traducen si hay alguien libre de culpa, pero en cualquier caso si hay alguien que sea inocente y sin querer entrar en un juego de palabras ) que arroje la primera piedra, y son los más viejos los que se van primero entendiendo que nadie hay sin pecado, y añade el evangelio que se van todos, diciendo así que no hay hombre sin pecado, sin culpa, o sea que nadie es inocente como para arrojar la primera piedra sino Cristo, y El, que es el único inocente, tampoco la condenará. La mujer podrá ahora vivir sin la opresión de la culpa, nadie la condena, pero no le dice que está libre de ella, solo le pide ( ella es libre, sigue siendo libre, y puede hacerle caso o no) que no lo haga más.
    Tal vez sea que soy muy bruto y lo más seguro es que así sea, pero entiendo que si el estado de inocencia es el estado del alma libre de culpa, según la Real Academia, o de pecado en nuestra jerga católica, yo tampoco me hubiera atrevido a tirar esa piedra como creo que ante la presencia de Cristo que nos pregunte si somos inocentes nadie se podría animar a decir que lo sea, tal vez yo lo entienda así porque sea de los más viejos, los más jóvenes tal vez lo entenderán con el tiempo.
    Y porque el pecado implica culpa e insisto, no me refiero al sentirse culpable (opresión) sino al saberse culpable, que es conocimiento de nuestra condición de pecadores, o como dice el Salmo 51 : “Pecador me concibió mi madre”, también conozco que he sido perdonado de antemano porque Cristo ya murió por mí.
    Coincido contigo en que no es la culpa o la inocencia lo que nos acerca o aleja del conocimiento de Dios ya que El nos concibió y nos Ama pecadores.
    Ahora si que ya no molestaré mas.
    EM+

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  38. Gracias Rudy, Rita y EM+ por sus comentarios.

    Rudy, coincido con vos. El saberse inocente es un comienzo para el que, como yo, vivió oprimido por la culpa. Es una resurrección a algo.

    Rita, ¿qué culpabilidad reconoce el buen ladrón? El buen ladrón reconoce con honestidad que tuvo una mala vida, pero ¿qué culpa reconoce?

    En teología, culpa y pecado son sinónimos, pero también hay otras figuras cono el mar en el Apocalipsis o los tipos y antitipos en todos los libros que tienen diversos significados, que el catesismo no rescata. La culpa para nosotros, laicos, tiene el significado que tiene, y nadie habla donde se cita el Mar como el cielo, ni que Adán es el Antitipo de Jesús. Hablamos de Adán como el primer hombre, y el mar como mucha agua salada con peces.

    Usar el término de culpa como pecado es un error. La culpa, cuando me la impongo yo, es una auto condena que nada lo justifica. Yo soy pecador, y me arrepiento, pero no tengo culpa. Tengo la responsabilidad de buscar el camino a Dios, pero porque quiero eso! Si fuese un delito no elegir a Dios, no seríamos libres! Yo, siendo libre, decido elegir a Dios, entonces el pecado me aleja de lo que elegí y el peligro es que me pierda y no llegue a Dios. Como dice Rudy, Dios murió para salvarnos, cómo nos vamos a condenar nosotros mismos?

    Somos inocentes porque la inocencia me permite actuar con libertad, que es el mayor don que Dios nos dio. Fujimori con su política habla de que robó o no robó, yo digo que soy inocente, que no hice nada para condenarme a mí mismo por lo que hice, hago o haré mal. Yo me arepiento de mi error, pero no voy preso. Pierdo la gracia de Dios. Pero puedo recuperarla! ¿Cuál es la condena? ¿Sería como una tobillera para salidas transitorias? No, soy inocente porque pecar no es un delito. Pecar es una lástima, es algo bueno que me perdí, es un problema que tengo para alcanzar el cielo.

    Emilio, el pecado no implica culpa, porque una persona puede sentir culpa de haber roto un vaso. La culpa es algo humano. Solo los hombres con nuestra torpeza podemos condenarnos a nosotros mismos. Nuestro pecado es la acción errada que nos aleja de Dios. Pero Dios no nos obliga, no nos ordena que lo sigamos. Si yo no quisiese seguirlo, ¿de qué soy culpable? ¿Acaso no me dio Dios la libertad para optar?

    Cuando morimos hay un juicio con el UNICO Juez. Él sentencia que vivamos en la otra vida como "elegimos" hacerlo en vida, con la elección que quisimos. Sino, los pecados se deberían computar para poder saber nuestra culpabilidad.

    Yo soy inocente, pecador, y deudor permanente de la generosidad de Dios. No soy un delincuente, ni pesa sobre mí condena mientras el Juez no me la sentencie.

    Emilio, por favor, no digas que no vas a molestar más, porque no molestás, sino que enaltecés este lugar.

    Mk

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  39. Sorry MK, pero aquí es donde necesito una base para entender este intercambio de puntos de vista. Si vos decís que el pecado no implica culpa no puedo seguir opinando ya que estamos usando dos idiomas diferentes.
    De acuerdo al Diccionario de la Real Academia Española:
    culpa.
    (Del lat. culpa).
    1. f. Imputación a alguien de una determinada acción como consecuencia de su conducta. Tu tienes la culpa de lo sucedido.
    2. f. Hecho de ser causante de algo. La cosecha se arruinó por culpa de la lluvia.
    3. f. Der. Omisión de la diligencia exigible a alguien, que implica que el hecho injusto o dañoso resultante motive su responsabilidad civil o penal.
    4. f. Psicol. Acción u omisión que provoca un sentimiento de responsabilidad por un daño causado.
    ~ teológica.
    1. f. Pecado o transgresión voluntaria de la ley de Dios.
    absolver a ~ y pena.
    1. loc. verb. Absolver plenariamente, como en los jubileos.
    echar la ~ a alguien.
    1. loc. verb. Atribuirle la falta o delito que se presume ha cometido.

    Si esto no es así para vos, no vale la pena seguir con esto porque nos estamos refiriendo a cosas diferentes.
    Abrazo
    EM+

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  40. Exactamente, Emilio. Culpa significa:

    1. f. Imputación a alguien de una determinada acción como consecuencia de su conducta. "Tu tienes la culpa de lo sucedido".
    2. f. Hecho de ser causante de algo. "La cosecha se arruinó por culpa de la lluvia".

    Los otros términos se especifican en derecho, psicología, teología, etc. No se puede usar el término de la teología fuera de su contexto teológico, ni el del derecho fuera de su ámbito jurídico. Y hablar de religión no es precisamente hablar de teología. No es teólogo el catequista.

    Pienso que estamos de acuerdo. Si no es así, entonces, por lo menos, nos encontramos en un lugar donde claramente identificamos nuestras diferencias.

    Un abrazo
    Mk

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  41. Cris! Qué bueno encontrarte por acá. Qué bueno que trajiste tus palabras.

    Siento que soy un poco denso escribiendo siempre lo mismo, pero es que no encuentro la explicación a la culpa tuya, Cris, ni que me expliques la culpa mía.

    No quiero extenderme porque siento que escribo siempre lo mismo, pero si Dios me dio la libertad y yo no lo elijo, no voy a sentir culpa de nada, ni de pecado ni del daño en el desamor que yo haga. Porque pecar no es un delito (si puedo sentir culpa por chocar el auto, o por cometer un delito, pero no por pecar), y la definición de culpa es como lo hablamos arriba con Emilio.

    Los culpables inocenciados existirían con tales palabras si fuese de esa manera, Cris. Pero yo lo voy a poner más claro, los pecadores redimidos. Y la culpa y la inocencia la ponemos en los lugares en donde corresponde.

    La culpa es tan pesada que me la paso leyéndola como sinónimo de pecado. Vayamos a ese lugar, y tal vez haya que animarse a pensar si el sentirnos inocentes no es bastante más difícil que el pensar que, como somos culpables (culpable: Se dice de la persona a quien se imputa una acción u omisión ilícitas por haberlas cometido de forma deliberada o con negligencia de sus deberes), podemos culpar a otros, como (sin mala intención, Cris, o de buena fe) opinás que soy culpable (porque todos lo somos, pero yo entro en ese todos). En ese mismo momento me juzgaste. En ese mismo momento fuiste Dios y me calificaste. También lo hiciste con vos mismo, y sin saberlo o de buena fe, lo hiciste con todos.

    Yo creo que en el prójimo está Cristo, está Jesús, está DIos, y el otro es inocente. Como yo, que siendo prójimo debo ser inocente para vos. Y si lo soy para vos, porque ves en mi a Dios, entonces lo soy para Dios, ya que Jesús vio en mí y en vos a Su Padre en su Pasión. Si vos podés decirme que soy culpable, es porque "sabés" que Dios no está en mí, tu prójimo.

    Cris, te vuelvo a agradecer tu comentario. Y tu presencia. Dios nos vuelva a juntar en el campo con una guitarra para gastarte de tangos y milongas.

    Un abrazo
    Mk

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  42. Solo agrego algo que no es claro en el comentario que te puse, Cris. Yo sé que soy pecador, y que vos también lo sos solo porque entiendo que todos lo somos. No te juzgo pecador, porque no es un juicio pensarte argentino, si eso no tiene nada de malo para mí ni para vos, y pecador, si tampoco lo es. Jesús nos vio pecadores, y en el amor no está juzgando, porque todos lo somos, como somos seres humanos. Nos vio como somos. Pero si te veo culpable, tengo que saber, por lo menos, culpable de qué para que, en la realidad, no sea un prejuicio. Yo soy pecador por mis pecados. Pero ¿de qué soy culpable?

    Mk

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  43. Gracias, Fernando, por escribir. Tu comentario es un poco lo que se habló en el blog. Hacés el mismo paralelismo de pecado y culpa, ignorás lo que se dijo de que declararse inocente también es declararse pecador, porque todos lo somos, y no explicás de qué somos culpables. Tomo tu invitación para entrar en esta cuaresma con la reflexión y la oración para vivir la Pasión con la mirada en Cristo, y te invito a que no seas irónico si no coincidís con alguno de los que escribimos; creo que eso abre más al entendimiento y menos al enfrentamiento, que va en contra de cualquier apostolado.

    Gracias, Rita, por tu comentario. Lo que escribiste me aclaró algo que estaba necesitando me expliquen, y lo escribo para ver si es así como lo entiendo, y que me aclara más el comentario de Cris. La culpa de Adán es la que nos llega por herencia, "como la piedra largada al agua que nos toca con sus ondulaciones". Yo entiendo que eso me hace heredero de SU culpa, lo que me hace "víctima" de su pecado, y me alcanza dañándome en mi inocencia, y sumergiéndome en el conocimiento del bien y el mal. Yo sigo siendo pecador y responsable de mis actos, pero esa culpa no es mi culpa, sino una marca que me inclina hacia la autocondena, llevandome a esconder, como hizo Adán, en lugar de arrepentirme, suplicar perdón y seguir a la vista de Dios, siguiendo su Camino, mi misión, y su Voluntad, que lejos está de ser la de esconderme y abandonar mi misión y alejarme de la Voluntad de Dios.

    Yo no alcanzo a comprender de qué me quieren declarar culpable. YO SOY PECADOR! Me hago cargo. Mi juicio va a ser por mis pecados, no por mis condenas, por las culpas que me cargué, excepto las culpas que me llevaron a esconderme, como hizo Adán. Yo no voy a esconderme de Dios, yo voy a decirle como Job que soy una hoja en el viento, que haga lo que quiera conmigo. Que si quiere destruirme, que me destruya, que si no me soporta, que termine conmigo, porque yo soy esto. Él me creó. Conoce mis limitaciones, mis virtudes, lo que intento mejorar y lo que no. Intentaré mejorarme en cada cosa que puedo, pero no me voy a autocondenar porque no soy Dios. La culpa es un sentimiento que nace del hombre y empieza con Adán.

    ¿DE QUÉ me declaran culpable? ¿QUIÉN me declara culpable? ¿Con QUE autoridad lo hacen tan livianamente? Yo los pienso y trato inocentes, y si hay un Juicio, no seré yo el que lo sentencie. Somos todos inocentes, libres de culpa, responsables de nuestros actos, pecadores, débiles, miserables ante Dios, indignos de su generosidad y misericordia, pero libres, como Él mismo nos dice que nos hizo, e inocentes, porque ningún mortal sobre la tierra tiene el poder de Dios para declararme culpable. Soy pecador, pésame, Señor, mis pecados que te lastiman día tras día, hora tras hora. Ojalá Adán se hubiese hecho responsable de su falta, y hubiese pedido a Dios misericordia, y se hubiese vuelto a poner de pie para cumplir con la Voluntad del Padre, en lugar de esconderse de la vista de Dios, cegado por la culpa.


    Mk

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  44. Mk, hay que ver el lado positivo: ¡¡¡48 comments!!!

    Digo mi último a este post:

    Día de la crucufixión de Nuestro Señor Jesucristo. Poco antes de las tres de la tarde, uno de los pecadores que era crucificado a su lado, lo agrede. Hasta dónde yo recuerdo, Jesús no le respondió: ¡¡¡Te declaro CULPABLEEEEE!!! ¡Vete al INFIERNOOOOOO!
    Conocemos lo que sucede con el otro ladrón: San Dimas. Tampoco recuerdo que Jesús le responda: Muy bien Dimas, querido, haz tu penitencia, machaca tu culpa deleznable y cuando hayas sufrido lo suficiente, entra conmigo al Paraíso.

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  45. Tal vez Dimas quizo siempre su salvación, pero su debilidad pudo más.
    Tal vez Jesús se dio cuenta: vio el sufrimiento de aquel hombre que se encontraba tan lejos del lugar que siempre había querido alcanzar.

    Tal vez, cuando Dimas vió a Jesús lo reconoció como Aquello que él siempre había querido alcanzar.

    Tal vez por haber creído en Jesús, a Dimas se le agregó el San.

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  46. No es el sentimiento de culpa lo que nos salva. Mucho menos el pecado. Tampoco nos salvará afligirnos por nuestras debilidades.
    Tampoco nos salvaremos.
    Tampoco NOS salvaremos.
    TAMPOCO NOS SALVAREMOS.

    NOS SALVARÁ.
    JESÚS NOS SALVARÁ.

    Gracias Madre Santísima por traernos a Jesús: Nuestro Salvador.

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  47. Que lindo se esta poniendo esto!!!! Entre tu escrito,los comentarios de nuestra amiga y tus contestaciones uno sale con el alma llena de comprencion para tanta culpa y tanto desamor!!!!ojala todo estos escritos le sirvan a mucha gente para encontrar en estas pascuas la paz y la felicidad que uno tanto ancia!!!!!! Gracias MK sos un genio!!

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  48. MAMITA KERIDA!!! Que Vestia soy escriViendo!!!
    Espero que puedan decifrar lo que puse.

    El mudo... pero no sordo!!!

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  49. Gracias, Fernando, por tu comentario, y muchas gracias por tu aclaración y disculpa. Yo también te debo una disculpa. No te preocupes por las faltas ortográficas, porque los blogs son así, se escriben y se pegan, y muchas veces se nos escapan cosas. Lo importante es el contenido.

    Entiendo el ejemplo que pusiste del lago representando al pecado original.

    El pecado original es un nombre, no una categoría de pecado, como el pecado venial o el pecado mortal. Si lo fuese, yo tendría que tener la penosa posibilidad de pecar originalmente (aunque puedo ser muy original para pecar, pero eso es otra cosa). El pecado original es el nombre con el que se denomina el pecado de Adán y Eva. El pecado que signó a todas las generaciones de seres humanos que seguimos la casta del primer hombre. Pero el pecado original no lo cometimos nosotros. Lo cometió Adán.

    Yendo al ejemplo del lago, representándolo yo, diría que el lago se llama "estado del alma". Cuando está playo, está en gracia, y cuando hay olas, deja de estarlo.

    La piedra la tira Adán, e interrumpe la gracia, generando un pecado. Pero el pecado no termina en donde cayó la piedra, sino que sus ondulaciones, sus olas, se reproducen (nuevas olas se producen a consecuencia de otras olas) alcanzando una distancia mucho más amplia que la zona afectada por la piedra.

    Adán está en el agua (imaginemos que por estar en el agua no produce olas) y nosotros estamos alrededor de él. Sus olas nos alcanzan, nos afectan (la piedra de Adán fue enorme) nos empapan, pero la piedra la tiró Adán. Ni vos ni yo.

    Lo que nos marca a todas las generaciones (solo para graficarlo de alguna manera) es que todos estamos mojados por encima del nivel del agua, por las olas del pecado de Adán. Pero soy víctima de su pecado, y ese pecado (salgo del ejemplo del lago) nos legó el conocimiento del bien y el mal. Perdimos la "inocencia infante", pero somos inocentes de SU responsabilidad, y mucho más de la culpa que lo llevó erróneamente a esconderse.

    Los pecados nuestros también tienen ondulaciones que superan a más de una generación, no solo por sus consecuencias, sino también por la genética. Pero nadie tiene que confesárselos más que el que los hace, porque todos los afectados son víctimas de eso. Vos no te confesás cosas de tus abuelos que tal vez te definieron una inclinación o una debilidad. El pecado de Adán, por sus características monumentales (perdió el Paraíso) fue devastador. Conocimos el bien y el mal. Lo conocimos por herencia, por transmisión, no porque nosotros seamos responsables, sino porque somos víctimas.

    Fernando, otra vez gracias por tu disculpa, y te vuelvo a pedir perdón yo también.

    Un abrazo
    Mk

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