jueves, 11 de junio de 2009

Tres monedas de chocolate

Sonó el timbre y tardé un ratito en salir. Abrí la puerta y otra vez me impactó tanta luz pálida de otoño. Miré para abajo para ver quién tocaba, pero nadie. Sería alguien vendiendo tomates, dulces, o serían los mormones. Por algún motivo me quedé un ratito y miré para los costados. De la casa vecina salió una chiquita.