domingo, 29 de noviembre de 2009

Santos

Pocas veces tengo la oportunidad de verlo a Quitos, mi hijo, jugar al fútbol, y esta vez la tuve. Me pasó lo que me pasa cada vez que voy. No me acuerdo de los nombres de las pocas caras que reconozco, y las que ni recuerdo son las que se acuerdan hasta de mi DNI. Y sufro. Pero esta vez apareció casi enseguida María, que es excelentemente cálida, y enseguida me hizo sentir cómodo, lo mismo que el resto del grupo.

sábado, 28 de noviembre de 2009

La lata de galletitas

Aprendí lo que significa desprenderme de las cosas mucho después de haber creído que empezaba a hacerlo. Y comprendí la diferencia el día que a la oficina llevaron una lata de galletitas comprada en Italia.

martes, 17 de noviembre de 2009

Con mis siete años

--Respiren profundo... exhalen... --la música consiguió que me relajara, que pusiera mi mente en blanco, que lograra concretar las somnolientas indicaciones que la voz femenina me sugería--. Ahora busquen a ese niño, ese niño que son ustedes... cómo están, cómo se ven... búsquense... --insistió la voz.

miércoles, 4 de noviembre de 2009

Los vi por Florida

Los vi por Florida. Florida, la peatonal de Buenos Aires, correntoso humano que erosiona la vida y deja morenas de basura y marginados plantados a sus orillas. Puedo sentirlo como un río correntoso porque andar por ahí es ir en torpes movimientos zigzagueantes, como en un gomón que gambetea las piedras de su curso violento de agua de montaña. Así se transita por esa peatonal, tal vez la única del mundo en donde ir despacio es arriesgarse al pechazo seco de alguno que apareció apurado entre dos transeúntes que se corrieron a tiempo, o de dar un rodillazo a una mujer que se recrea inesperada detrás de un quiosco de revistas.