domingo, 20 de diciembre de 2009

Tandil, así te quiero, y así te quiero ver cuando me muera...

Después de un viaje de siete horas, con dos de atraso, el colectivo me dejó en la terminal. Adormecido, mal dormido, agarré mis valijas y bajé.

No sé si fue al tercer paso, al quinto... no lo sé, pero sentí un cuerpo gaseoso, una nube densa de imaginario color verduzco que se metió con trabajo por mi nariz y empalagó cada rincón de mis pulmones. Jazmines, azahares, olor a plantas, a sabia, a vida... Había llegado a casa. Tandil se expandía como un Big Ban vegetal por todo mi cuerpo, y me abría los ojos despabilándome.

Hacía calor, pero era un calor preferido, adorable, una calidez que permitía, en su humedad, el viaje del polen y de la transpiración arbórea hasta mi cara, donde rompía lenta como una marea oceánica pesada y monumental. Mientras caminaba a las tres de la mañana por Belgrano, aparecían riachos de aromas por la izquierda, luego por la derecha, sorprendiéndome a cada tramo, emborrachándome, llenándome de paz, consiguiendo con mucha facilidad que olvide el pésimo viaje de hacía minutos.

Llegué a la esquina, a mi esquina, a mis veredas, a mis baldosas, crucé e hice los pasos de rigor que me faltaban hasta casa, pero los hice sin darme cuenta. Hoy sé que hubiera querido detenerme ahí. ¡Qué tonto! ¿Por qué no seguimos esos impulsos que nos nacen de pronto? Pero seguí y llegué a casa.

Abrí la reja, y esta me cantó su canción. Subí la escalera y esta me festejó con la percusión de sus escalones. Abrí la puerta y una orquesta muda, un coro infernal de ningún sonido me estremeció el alma. ¡Mi casa!

Después de tres semanas y media en Buenos Aires, las sábanas tenían olor a tierra, a ese polvo antiguo que nos cuenta que faltábamos en alguna parte. Tres golpes y la cama ya tenía el olor de mi cuerpo, ese bioclima de sábanas que me olvido de lavar más seguido. Ese aroma inconfundible de mi cama que me relaja la espalda, que me afloja los hombros, que me roza los pies y la cabeza con las frías cabeceras de hierro... Después apareció una noche que ya estaba, pero vestida de otra cosa, y se acostó conmigo. Se acostó como caen miles de plumas hasta mis sábanas incansables, y se depositó en mis pómulos, en mi frente, en mis brazos, en mis piernas, en mi alma, y me dormí.

8 comentarios:

  1. espectacular marcos, tuviste una noche catártica como la de adán buenosayres...

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  2. Una de Otelo,que sepamos todos...20 de diciembre de 2009, 22:36

    Bienvenido.Ok?

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  3. Fan-tas-ti-co Marcos viejo! Me hiciste acordar a los viajes en el lechero del Rio Parana y a lo atontado que baja uno por esos horarios insólitos donde el cuerpo no entiende nada.
    Justo ayer extrañaba Tandil, me agarró la ansiedad para estar ahi! Partiremos a Cerrillada el 25 y nos quedamos unos días asi que seguramente nos veremos. Un abrazo grande! Maneco

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  4. EXCELENTE, MARK!! Cierro los ojos y vuelven a mi los recuerdos de tantos arribos en colectivo a Ayacucho, volviendo de visitar a mis amigos en Buenos Aires. Esos aromas que te reciben y te dan la bienvenida, que te dicen "volviste, que bueno" y te vuelven a recordar lo lindo de estar allá.
    abrazo!

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  5. muy lindo!...es asi uno ama su lugar...

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  6. "Abrí la reja, y esta me cantó su canción."

    Bello. Esplendido. Sublime.

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  7. Queridos Amigos,

    Aunque les parezca mentira, estoy poco elocuente, pero encontré algunas palabras que describen exactamente mis deseos para este 2010, y quisiera compartirlas con ustedes:


    "Que este 2009 no sea tan impresionante como sereno.
    Que no tenga tantas novedades como sí sonrisas conocidas.
    Que no haya tanto viento de cola y más lagunas playas y arroyos espejados.
    Que cada viaje nos tome una jornada, que cada subida de ascensor integre la lista de cosas que hicimos ese día.
    Que el microondas nos siente a su lado a ver como se cocina la comida.
    Que abrir una ventana nos robe algunos segundos para respirar hondo.
    Que se caigan de la boca las melodías.
    Que nos acostumbremos hasta el tedio de las frases elegantes.
    Que tengamos tiempo para el tiempo.
    Que nunca nos falten las carencias para que vivamos llenos de esperanza.
    Que no nos aburra la subida.
    Que optemos siempre por nuestros sueños.
    Que no perdamos de vista el descanso."*

    Muchas Felicidades,
    Con cariño,

    Cris

    *estas palabras son de MK, del blog "www.dosyparamos.blogspot.com". Gracias MK!

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  8. Es como leerlo por primera vez. Antes de conocer, y después, conociendo. Juro que es increible. Posta,eh?

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