miércoles, 24 de noviembre de 2010

Sonrisas conocidas

Este post fue un saludo que le hice a una amiga mía para el año nuevo del 2009. Supe que anduvo dando vueltas por mail, y si bien a mucha gente le sirvió para algún momento o alguna circunstancia, irónicamente hoy yo empiezo a leerlo con más detalle, y a descubrirle cosas que, en su momento, no comprendía en su verdadera dimensión.
Mk

sábado, 20 de noviembre de 2010

La Victoria

Terminaba el almuerzo, se corrían las sillas, se paraban los grandes, y yo saltaba de la mesa y corría a la puerta. Era la hora de la siesta, la más esperada, donde los grandes mágicamente desaparecían de todas partes y el campo era nuestro. Abría la puerta-mosquitero de un empujón y corría. Corría a los lugares donde ya podrían estar "todos".

miércoles, 8 de septiembre de 2010

Las dos puntas de un mismo ovillo

Hoy murió Oscar, el marido de mi prima, mientras esquiaba en Ushuaia. Una persona muy querida, y mientras iba pasando la noche, a los llamados de felicitaciones por el cumpleaños de mi padre, llegaban los llamados dolorosos intentando explicar lo que nunca se entiende, y dando, siempre, versiones diferentes del hecho.

lunes, 30 de agosto de 2010

Bajo la glorieta

La galería de la casa donde bailábamos tenía una especie de glorieta incorporada en la mitad. Ahora nadie bailaba y estabas vos, haciendo algo que, a la distancia, no entendía. Ibas y venías, no sé. Me hiciste un gesto con la mano para que me acerque. Todos estaban en sus mesas, o agrupados de pie por el jardín, y yo, solo en una de las mesas más alejadas, me paré y fui a donde vos.

martes, 22 de junio de 2010

Nachito, "el profeta"

No sé si miraba la escultura prismática que estaba en la vidriera, o mi propio reflejo que se imponía sobre ella. La tarde noctámbula del otoño y la lluvia me hicieron parar en la elegante calle Arroyo y mirar ese tótem extraño como un gusto refinado que le daba a esa tarde de melancolía. Una bocina grave sonó con mi apellido, un clásico saludo porteño, y me di vuelta. Era Nachito, el profeta.

viernes, 4 de junio de 2010

Todo por Carmina

Para todos tenía una sonrisa, un gesto lindo con sus manos, un giro con la cola de su pelo. Para todos menos para mí. Y yo sé que era, de todos sus amigos, el que más la quería, tal vez el único que adoraba sus ojos grandes, sus pestañas floridas, su sonrisa tan atractiva, su risa de angelito…

viernes, 28 de mayo de 2010

El Conflicto

--Con su papá está todo bien –me dijo Miguel--.Él en la reunión se jugó. Con su papá está todo bien. Y hubo otros también, pero los demás no. Con los demás no.

Se lamentaba, se quejaba, había rabia en su mirada, pero todo lo hacía con su voz de siempre, su voz tranquila, su manera lenta… Su cuerpo flaquísimo estaba rígido, derecho, con aplomo. Todos sus años, que son muchos, habían consumido su carne, pero solo eso. Su vigor, su fuerza invisible estaba en sus puños graciosos.

domingo, 18 de abril de 2010

En apenas dos años

--Ya sabe, Marcos.
--¿Ya le dijeron?
--Sí --contestó Roberto.
--¿Y? --pregunté intrigado, pero él ya no me oía y cruzó la calle. Yo di la vuelta al auto y, cuando estaba por subir, la vi mirándome por la ventana. La saludé con la mano en alto, le sonreí, pero ella estaba seria, paradita en la ventana, con la cortina corrida y su suéter colorado.

domingo, 7 de marzo de 2010

El Héroe

"Hoy abdico a este reino que los gobierna. Renuncio a la herencia de la potestad sobre ustedes. Tendrán que seguir su existencia siendo lo que son, ni más... ni menos. Les suelto la mano, los elevo al aire a que vuelen, a que se alejen de mi presencia. No quiero ser más su dueño, no quiero ya que me sirvan por mi soberanía, sino que nos crucemos en mi andar, y yo los tome, y ustedes me sirvan, y luego los suelte, y ustedes me dejen. Que se pierdan de mi alcance si no gustan de ayudarme, que me rodeen a toda hora si creen noble mi causa."

martes, 5 de enero de 2010

¿Qué soy yo si no soy lo que quiero ser?

¿Cuánto vale el paraíso?, se preguntó Luis. ¿Por qué tardé tanto en mesurar la importancia de mis deseos? ¿Qué soy yo si no soy lo que quiero ser?.

Los oficiales sentados en el sublime escritorio se miraban desconcertados. Lo miraban a Luis que en cada silencio se perdía con su vista por la altísima ventana de vidrio partido hacia los jardines verdes y prolijos del interior del predio.