martes, 22 de junio de 2010

Nachito, "el profeta"

No sé si miraba la escultura prismática que estaba en la vidriera, o mi propio reflejo que se imponía sobre ella. La tarde noctámbula del otoño y la lluvia me hicieron parar en la elegante calle Arroyo y mirar ese tótem extraño como un gusto refinado que le daba a esa tarde de melancolía. Una bocina grave sonó con mi apellido, un clásico saludo porteño, y me di vuelta. Era Nachito, el profeta.

viernes, 4 de junio de 2010

Todo por Carmina

Para todos tenía una sonrisa, un gesto lindo con sus manos, un giro con la cola de su pelo. Para todos menos para mí. Y yo sé que era, de todos sus amigos, el que más la quería, tal vez el único que adoraba sus ojos grandes, sus pestañas floridas, su sonrisa tan atractiva, su risa de angelito…