viernes, 4 de junio de 2010

Todo por Carmina

Para todos tenía una sonrisa, un gesto lindo con sus manos, un giro con la cola de su pelo. Para todos menos para mí. Y yo sé que era, de todos sus amigos, el que más la quería, tal vez el único que adoraba sus ojos grandes, sus pestañas floridas, su sonrisa tan atractiva, su risa de angelito…

Mamá me explicó un secreto sobre las mujeres, pero mamá… no sé, mamá no debe saber nada de las chicas de hoy. Pero su consejo es lo único que tengo. Y lo voy a usar. Ella me dijo que a las mujeres les gusta mucho que un hombre las sorprenda con algo lindo, y que lo haga de manera valiente. Que se arriesgue por ellas. No sé si soy tan valiente como para arriesgar hacer el ridículo y que Carmina se burle de mí para siempre. Ojalá tuviese que ser valiente para treparme a un muro alto, o cruzar por una tabla sobre un río correntoso, o tirarme de una montaña con un paracaídas, o enfrentarme a todos los chicos del colegio con mis manos atadas. Pero ya tenía un plan. Y era un plan que me daba más miedo del que mi valentía resistía.

Esta mañana el colegio tiene un color sepia. O seré yo, que no puedo pensar del miedo que tengo. Me empujan y ni me entero. Si Santiago no me dice “perdoname” me podrían haber tirado al piso con una llave de judo que sigo con el sepia en mis ojos. ¡Ahí! ¡Ahí está Carmina!

¡Qué fría está la clase! Qué ganas de estar en casa. No me animo a hacerlo hoy. No. No me animo. Lo hago mañana. Hoy ya probé. Pero mañana no tenemos lección… Tiene que ser hoy. Qué miedo tengo, quiero llorar. ¡Llorar! Je, y que Carmina me enfoque con sus ojos de nube y grabe en su mente mi llanto de miedoso para el resto de la eternidad…, no. ¡Ojalá pudiese demostrarle que la adoro cargando en mi espalda todos los muebles de su casa! Esto es tan difícil…

--Gómez –me llama la profesora. No me animo a pararme. No me animo. Había llegado el momento de pasar al frente, y sin haber estudiado, porque en el plan contemplé que era imposible que, además de hacer mi gran acto, tuviese que dar lección.
--¡Gómez! –vuelve a llamarme la profesora.
--¡Tobías, te llaman, sordo! –Que mis amigos me digan sordo, y que Carmina lo pudiese creer, es más fuerte que el pánico que tengo encima.

Me levanté del banco. Siento que todos me miran. Es como que presiento que todos mis compañeros buscan un motivo para burlarse de mí, y yo se los estoy por dar. Camino entre los bancos pero nunca llego al pizarrón. Me arrepentí. No lo hago. Haré el papelón de decir que no estudié. Ahí está Carmina. Ni me mira. No sé que lee. Ni me mira. Ahí está el gordo Calpuzza. Cómo se va a burlar de mí… No puedo creer, ya llegué al pizarrón. No lo voy a hacer. Me arrepentí.

--Gómez, empiece.

Nunca había notado que éramos tantos en la clase. ¿Es que hay más gente hoy? A ver… No, no. Somos los de siempre. Y ahí está Carmina. Ni mira para el frente, ni sabe que hay un alumno Gómez…

--¡Gómez, empiece, por favor! Conquista de América.

Mi espalda está empapada como si hubiese cruzado sobre una tabla un río correntoso. Carmina sigue ahí. No me mira.

--Gómez, ¿se siente bien? Está pálido…

La profesora me está mirando, y me mira preocupada porque la miro a ella, pálido como dice que estoy, y no le contesto. Basta. ¿Dónde está Carmina? Ahí, ahí está.

--Carmina… --la voz me tembló, me salió un poco como de mujer. ¡Qué mala suerte! --. ¡Ejum! Carmina…

Carmina no levanta la mirada de su cuaderno. Le tocan el hombro y pregunta qué pasa. ¡Uff, esto es eterno! Le están explicando que la estoy llamando, que la profesora está en silencio, que la clase está en silencio, que la estoy llamando en lugar de dar mi clase. Me mira.

--Carmina –me voy hacia su banco, la profesora no dice nada, la clase está muda, y yo me voy hacia su banco. No parece muy entusiasmada. Ya llegué, qué lindo es cuando me mira con atención, jamás lo había sentido. Rápidamente meto mi mano en el bolsillo y agarro la pistolita de agua, todo viene saliendo bien, la saco y le tiro tres chorros en su ropa.
--¿Qué hacés? –me pregunta en un grito.
--Te amo. –le dije. No me costó nada. Mamá es genial. Todo salió según lo planeado.
--Pero ¿qué hiciste, tarado? –sigue gritando la linda de Carmina. Algo no está del todo bien.
--¡Gómez, ¿qué hace? –pregunta la profesora—váyase a sentar, Gómez, tiene un cero y voy a hablar con sus padres.

Carmina se sigue mirando la ropa.

--Pero esto no es agua… ¿Qué me tiraste, Tobías?
--Es el perfume de mamá. Es el más rico del mundo. Tengo más en la pistola ¿Querés que…?
--¡Qué asco, Tobías! ¡Andate, tonto!

* * *

Mamá me dice que la profesora va a explicarle a Carmina que lo que quise hacer es lindo. La misma profesora me llenó de besos, y con eso y lo de Carmina ya no puedo ni acercarme a los chicos. Al gordo le voy a tener que romper la cara o no me va a dejar de molestar en la vida. “Carmina, te amo, te amo, bang, bang…”. Me tiene podrido. Pero no me enojé con mamá. Para nada. Porque yo sé algo. Yo sé que soy capaz de hacer de todo, hasta lo que más miedo me de, por la mujer que amo. Por Carmina.

(para Agustín S., el chico que un día me pidió que le escribiera un cuento, pero romántico, porque a él le gustaban las historias románticas…)

16 comentarios:

  1. Tierno cuento con final feliz.
    Espero que el perfume no haya sido Poisson, (que me dá nauseas de solo escribir el nombre...)

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  2. Que lindo Mark!!!!!
    Me encantó!!! Y las mamás saben...
    A las mujeres nos encanta que nos sorprendan

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  3. me morí de amor! Precioso el cuento!!

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  4. Parece que hoy es el día del escritor.
    Congratulations, entonces.

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  5. Gracias, Marequitte!!! Igualmente para vos!

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  6. sos un divino, Mk!

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  7. Marcelo Revilla Cornejo14 de junio de 2010, 17:43

    Me gustó mucho Mk, gracias!!!

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  8. Mercedes Colombres14 de junio de 2010, 20:54

    muy tierno!!!!!

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  9. Muy lindo Marcos!! te admiro!

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  10. BIEN MUY BIEN,MERECE UN BRINDIS...JAJAJA

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  11. Me rei a carcajadas!!!! Jaja, me la imagino a Carmina horrorizada y a Tobias con cara de enamorado arrojandole el perfume!!! GENIAL! Que amor!!!
    Beso

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  12. Me encantó Mk!

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  13. sabès què???me hicistes moquear,,,sigo pensando xq me emcionè tanto????

    y Marìa tiene razòn,,,las mamàs saben q a las mujeres nos gusta q nos sorprendan.

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  14. sabès què???me hicistes moquear,,,sigo pensando xq me emcionè tanto????

    y Marìa tiene razòn,,,las mamàs saben q a las mujeres nos gusta q nos sorprendan.

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  15. GENIAL!! ME ENCANTÓ! JAJAJA, QUE GRANDE TOBÍAS!! TENDRÍA QUE HABER MÁS COMO ÉL... QUEDAN TAN POCOS...

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  16. Un relato que refleja muy bien la frescura y la inocencia de la niñez...
    Muy bien.
    Saludos.

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