sábado, 19 de febrero de 2011

Yo la amé

De pronto la pantalla se puso oscura y enseguida empezaron a ascender los nombres de los actores. Con mis doce años no me podía mover de la butaca. Papá me habrá agarrado la mano, habré bajado las escaleras, no sé. Yo solo tenía en mi mente la carita de ella, su sonrisa apretada, sus pómulos redondos y sus rulos naranjas por toda la cabeza.

jueves, 17 de febrero de 2011

El negocio del corazón

Entró erguida, con paso elegante, pausado pero no lento, marcando con el compás de sus tacos el leve oleaje de su cadera. Hombres y mujeres ya sentados en las mesas la miraron y la conversación estridente amainó en un murmullo regular. Su pelo rubio y suelto resaltaba sobre los hombros de su saco azúl oscuro, y una falda elegante prohibía mirar por sobre sus rodillas. Se sentó al lado de un conocido empresario de bienes raíces, conocido en todo Long Island, pero también conocido por ella, amigo personal que frecuentaba su local buscando, alguna vez, conquistarla.