martes, 16 de agosto de 2011

A veces...

A veces empujo una ventana, dos hojas de vidrio partido que se alejan ligeras de mis manos y dos cortinas de liencillo crudo parecen aprovechar el descuido a las apuradas y tratan de escapar volando, como el pelo de una mujer en la playa, y una ola de aire tibio rompe contra mi en un abrazo de mucho tiempo sin vernos. Los aromas se descontrolan como si Dios volviese en un rato, y vienen de cualquier lugar gatillando mis recuerdos como fuegos artificiales. La luz está contenta y sonríe, quema, blanquea cualquier cosa humillando a verdes y azules que no pueden a tanta fuerza. Sonrío.