domingo, 2 de diciembre de 2012

Je veux seulement oublier, et puis je fume

Las imágenes se juntaban como bichos en el parabrisas. No eran elegantes ni prolijamente seleccionadas. Todas estaban reventadas frente a sus ojos. Otro trago. El fernet lo sedaba un poco. Le sacaba ese pellizco tenue pero constante que llevaba como un prendedor en el pecho.

sábado, 27 de octubre de 2012

El rito del repiqueteo

Repiqueteaba los dedos sobre la fórmica de la mesa. Un tango..., no, una canción de Calamaro. Era lo mismo, era la percusión de la danza inmóvil de la soledad. La brisa novata de primavera soplaba niña y suave sobre la piel quemada por un sol que aquella tarde sorprendió a todos. Pero no servía. No habrían servido cien odaliscas tomando el té, no habría servido un estadio lleno coreando su nombre porque la soledad es una elección y él la había elegido. No sabía salir de ella, y practicaba la danza de los dedos en la fórmica. Elegir algo que uno no quiere... es absurdo, pensó, pero ahí estaba. La música se había apagado, y hasta era mejor. ¿Para qué simular que alguien está cantando? Nadie canta, solo el repiqueteo era real.

miércoles, 25 de julio de 2012

Sobre la muerte, o nada

No sabría explicar por qué, ni me desvela saberlo, pero lo cierto es que algo me pasa con la muerte. No le temo, al menos en esta situación pasiva en donde no siento el riesgo a morir en ningún momento, no sé qué pasaría bajo el riesgo real de morir, pero en esta situación tranquila la muerte no me preocupa. Una vuelta estuve atrapado en un balcón pequeño de un décimo piso, y acusaron su presencia el vértigo y la claustrofobia, pero la muerte no. No tuve miedo a morir. Uno podría preguntarse cuál es el riesgo de morir de una persona atrapada en un balcón, y la respuesta es la misma para el vértigo y la claustrofobia, sin embargo ellas aparecieron y la idea de la parca... no.

miércoles, 28 de marzo de 2012

"Vieja Estación de Provincia"

Durante muchos años busqué está canción. Vieja Estación de Provincia. La conocía de chico, no sé bien si de guitarreadas o de la radio. Pero el tiempo fue pasando y recuperé todas las canciones que me propuse reencontrar, menos esta. 

domingo, 4 de marzo de 2012

Ayelén

Son dos los cuentos. En uno yo venía trotando por Libertador, por la plaza que da a ATC por la mano de Figueroa Alcorta, cuando paso a una chiquita sentada en un bordecito de pasto que me dice "señor...". Yo la miro y quiero seguir, pero el tema de los chiquitos no lo manejo bien, y medio paré. Estaba sola en la plaza y tendría seis años, tal vez ocho. Cuando me vio trotar más lento volvió a hablarme.
--Señor, ¿puede llamar a la policía?