lunes, 23 de diciembre de 2013

En la vía

El calor de este 23 de diciembre era cruel. El sol parecía agarrarme del brazo cuando salí, era insoportable. Pero tenía que comprar una bombilla y mañana ya no sabía si encontraría los bazares abiertos, así que allí me vi, calcinándome sobre la brea de la avenida Centenario, buscando la vereda de la sombra. En el clásico bazaar de Alsina consideraban a las bombillas como elementos de lujo por lo que se veía. Las más baratas eran unas que no sirven, y me pareció una maldad que se permita esa venta. Algún necesitado distraído caería en la trampa y viviría destapando su bombilla veintinueve veces por cebadura.